Translate

Libro Exodo

 Éxodo 1

1 Éstos son los nombres de los hijos de Israel que entraron con Jacob en Egipto. Cada uno de ellos entró con su familia:

2 Rubén, Simeón, Leví, Judá,

3 Isacar, Zabulón, Benjamín,

4 Dan, Neftalí, Gad y Aser.

5 Todos los hijos que le nacieron a Jacob fueron setenta. José ya estaba en Egipto.

6 Y murió José, y todos sus hermanos y toda aquella generación,

7 y los hijos de Israel se reprodujeron y se multiplicaron, y aumentaron bastante en número y en fuerza, y el país se saturó de ellos.

8 Mientras tanto, en Egipto surgió un nuevo rey que no había conocido a José, y le dijo a su pueblo:

9 «Como pueden ver, el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y más fuerte que nosotros.

10 Así que debemos tratarlos con mucha sabiduría para que no sigan multiplicándose. Puede suceder que, en caso de guerra, ellos también se alíen con nuestros enemigos y peleen contra nosotros, y se vayan del país.»

11 Entonces los egipcios pusieron sobre los israelitas a comisarios de tributos para que los afligieran con sus trabajos. Así los israelitas construyeron para el faraón Pitón y Ramesés, que eran ciudades de almacenaje.

12 Pero mientras más los oprimían, más se multiplicaban y crecían, de modo que los egipcios sentían temor de los hijos de Israel.

13 Por eso los egipcios sometieron a los hijos de Israel a una cruel servidumbre.

14 Les amargaron la vida y sin piedad los obligaron a hacer barro y ladrillos, y todas las labores del campo y toda clase de trabajos pesados.

15 Además, el rey de Egipto habló con Sifra y Fúa, que eran las parteras de las hebreas, y les dijo:

16 «Cuando ustedes ayuden a las hebreas en sus partos, fíjense en el sexo. Si es niño, mátenlo; si es niña, déjenla vivir.»

17 Pero las parteras temieron a Dios, y no hicieron lo que el rey de Egipto les mandó, sino que les salvaron la vida a los niños.

18 Entonces el rey de Egipto mandó a llamar a las parteras, y les dijo: «¿Por qué han hecho esto de salvarles la vida a los niños?»

19 Y las parteras le respondieron: «Es que las hebreas no son como las egipcias. Son mujeres robustas, y dan a luz antes de que la partera llegue a ayudarlas.»

20 Y Dios trató bien a las parteras, y el pueblo llegó a ser cada vez más numeroso y más fuerte.

21 Y como las parteras tuvieron temor de Dios, él hizo que sus familias prosperaran.

22 Pero el faraón ordenó a todo su pueblo: «Echen al río a todos los niños que nazcan, pero dejen con vida a todas las niñas.»

Éxodo 2

1 Un hombre de la familia de Leví fue y tomó por esposa a una descendiente de Leví,

2 que concibió y dio a luz un hijo. Al verlo tan hermoso, lo mantuvo escondido tres meses;

3 pero como no pudo esconderlo más tiempo tomó un cesto de juncos, lo calafateó con brea y asfalto, colocó allí al niño, y lo dejó en un carrizal a la orilla del río.

4 Una hermana del niño se quedó a cierta distancia para ver qué sucedería.

5 La hija del faraón bajó al río para bañarse y, mientras sus doncellas se paseaban por la ribera del río, vio el cesto en el carrizal. Entonces envió a una criada suya para que lo recogiera.

6 Cuando ella abrió el cesto, vio allí a un niño que lloraba, y le tuvo compasión. Entonces dijo: «Este niño es de los hebreos.»

7 La hermana del niño dijo entonces a la hija del faraón: «¿Debo ir y llamar a una nodriza hebrea, para que críe este niño por ti?»

8 Y la hija del faraón respondió: «Sí, ve.» Entonces la joven fue y llamó a la madre del niño,

9 y la hija del faraón le dijo: «Llévate a este niño y críalo por mí. Yo te pagaré por hacerlo.» La mujer tomó entonces al niño y lo crió,

10 y cuando el niño creció ella lo llevó a la hija del faraón, quien lo adoptó como su hijo y le puso por nombre Moisés,1 pues dijo: «Yo lo rescaté de las aguas.»2

11 Moisés creció, y un día salió a ver a sus hermanos, y los vio trabajar muy duro. También vio que un egipcio golpeaba a uno de sus hermanos hebreos.

12 Moisés miró a todas partes y, al no ver a nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.

13 Al día siguiente, salió y vio que dos hebreos reñían, así que le dijo al que maltrataba al otro: «¿Por qué golpeas a tu prójimo?»

14 Y aquél respondió: «¿Quién te ha puesto a ti como nuestro príncipe y juez? ¿Acaso piensas matarme, como mataste al egipcio?» Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: «Ciertamente esto ya ha sido descubierto.»

15 Cuando el faraón se enteró de este hecho, buscó a Moisés para matarlo; pero Moisés huyó del faraón y habitó en la tierra de Madián.

16 Mientras estaba sentado junto a un pozo, las siete hijas del sacerdote de Madián vinieron a sacar agua para llenar las pilas y dar de beber a las ovejas de su padre,

17 pero llegaron los pastores y las echaron de allí. Entonces Moisés se levantó a defenderlas, y dio de beber a sus ovejas.

18 Cuando ellas volvieron a donde estaba Reuel, su padre, éste les dijo: «¿Por qué volvieron hoy tan temprano?»

19 Y ellas respondieron: «Un egipcio nos defendió de los pastores, y además sacó agua por nosotras y les dio de beber a las ovejas.»

20 Reuel preguntó a sus hijas: «¿Y dónde está ese hombre? ¿Por qué lo dejaron solo? ¡Llámenlo, para que venga a comer!»

21 Moisés aceptó quedarse a vivir con ese hombre, y él le dio por esposa a su hija Séfora.

22 Ella le dio a luz un hijo, y él le puso por nombre Gersón, porque dijo: «Soy un extraño,3 en una tierra extraña.»

23 Después de mucho tiempo murió el rey de Egipto. Los hijos de Israel gemían por causa de su esclavitud, y clamaron a Dios. Por causa de su esclavitud, su clamor llegó hasta Dios,

24 y cuando Dios oyó sus gemidos, se acordó de su pacto con Abrahán, Isaac y Jacob.

25 Entonces Dios miró a los hijos de Israel, y los reconoció.

Éxodo 3

1 Moisés cuidaba las ovejas de Jetro, su suegro, que era sacerdote de Madián, y un día llevó las ovejas a través del desierto y llegó hasta Horeb, el monte de Dios.

2 Allí, el ángel del Señor se le apareció en medio de una zarza envuelta en fuego. Moisés miró, y vio que la zarza ardía en el fuego, pero no se consumía.

3 Entonces dijo: «Voy a ir y ver esta grande visión, por qué es que la zarza no se quema.»

4 El Señor vio que Moisés iba a ver la zarza, así que desde la zarza lo llamó y le dijo: «¡Moisés, Moisés!» Y él respondió: «Aquí estoy.»

5 El Señor le dijo: «No te acerques. Quítate el calzado de tus pies, porque el lugar donde ahora estás es tierra santa.»

6 Y también dijo: «Yo soy el Dios de tu padre. Soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.» Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.

7 Luego el Señor dijo: «He visto muy bien la aflicción de mi pueblo que está en Egipto. He oído su clamor por causa de sus explotadores. He sabido de sus angustias,

8 y he descendido para librarlos de manos de los egipcios y sacarlos de esa tierra, hacia una tierra buena y amplia, una tierra que fluye leche y miel, donde habitan los cananeos, los hititas, los amorreos, los ferezeos, los jivitas y los jebuseos.

9 El clamor de los hijos de Israel ha llegado a mi presencia, y he visto además la opresión con que los egipcios los oprimen.

10 Por lo tanto, ven ahora, que voy a enviarte al faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los hijos de Israel.»

11 Pero Moisés le respondió a Dios: «¿Y quién soy yo para ir ante el faraón y sacar de Egipto a los hijos de Israel?»

12 Y Dios le respondió: «Ve, pues yo estaré contigo. Y esto te servirá de señal, de que yo te he enviado: Cuando tú hayas sacado de Egipto al pueblo, ustedes servirán a Dios sobre este monte.»

13 Moisés le dijo a Dios: «Pero resulta que, si yo voy y les digo a los hijos de Israel: “El Dios de sus padres me ha enviado a ustedes”, qué voy a responderles si me preguntan: “¿Y cuál es su nombre?”»

14 Dios le respondió a Moisés: «YO SOY EL QUE SOY.» Y añadió: «A los hijos de Israel tú les dirás: “YO SOY me ha enviado a ustedes.”»

15 También le dijo Dios a Moisés: «A los hijos de Israel les dirás: “El Señor me ha enviado a ustedes.4 Él es el Dios de sus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.” Éste es mi nombre eterno. Con este nombre se me recordará por todos los siglos.

16 Así que ve y reúne a los ancianos de Israel, y diles: “El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: ‘En verdad he venido a visitarlos. He visto cómo los tratan en Egipto,

17 y me he propuesto sacarlos de la aflicción de Egipto y llevarlos a la tierra de los cananeos, los hititas, los amorreos, los ferezeos, los jivitas y los jebuseos, que es una tierra que fluye leche y miel.’”

18 Ellos oirán tu voz, y entonces tú y los ancianos de Israel irán a hablar con el rey de Egipto y le dirán: “El Señor, el Dios de los hebreos, nos ha encontrado. Por eso, ahora vamos a ir camino de tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios al Señor nuestro Dios.”

19 Yo sé que el rey de Egipto no los dejará ir, sino a la fuerza.

20 Pero yo extenderé mi mano y heriré a Egipto con todas las maravillas que allí haré. Y entonces él los dejará ir.

21 Y yo haré que los egipcios vean a este pueblo con ojos bondadosos, para que cuando ustedes salgan no se vayan con las manos vacías.

22 Al contrario, cada mujer le pedirá a su vecina y a quien viva con ella alhajas de plata y de oro, y vestidos, con los cuales vestirán ustedes a sus hijos y a sus hijas. Así despojarán a los egipcios.»
Éxodo 4
1 Moisés respondió: «Va a resultar que ellos no me creerán, ni oirán mi voz. Más bien, dirán: “El Señor no se te ha aparecido.”»

2 El Señor dijo: «¿Qué es lo que tienes en la mano?» Y él respondió: «Una vara.»

3 El Señor le dijo: «Tírala al suelo.» Y él tiró la vara al suelo, y ésta se hizo una culebra, de la cual Moisés huía.

4 Entonces el Señor le dijo a Moisés: «Extiende tu mano, y toma la culebra por la cola.» Y él extendió la mano y la tomó, y la culebra se volvió una vara en su mano.

5 «Con esto creerán que se te ha aparecido el Señor, el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob.»

6 Además, el Señor le dijo: «Mete ahora la mano en tu pecho.» Y él metió la mano en su pecho, y resultó que al sacarla ésta estaba leprosa como la nieve.

7 Entonces dijo: «Vuelve a meter la mano en tu pecho.» Y Moisés metió otra vez la mano en su pecho, y al sacarla de nuevo del pecho, ésta estaba tan limpia como la otra carne.

8 «Si resulta que a la voz de la primera señal no te creen ni te obedecen, te creerán a la voz de la segunda.

9 Y si ni siquiera con estas dos señales te creen ni oyen tu voz, tomarás agua del río y la derramarás en el suelo; y el agua que tomes del río se convertirá en sangre al tocar el suelo.»

10 Entonces Moisés le dijo al Señor: «¡Ay, Señor! Yo nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes ni ahora que hablas con este siervo tuyo. Y es que soy muy lento para hablar, y mi lengua es muy torpe.»

11 Pero el Señor le respondió: «¿Y quién le dio la boca al hombre? ¿O quién hizo al mudo y al sordo, o al que ve y al que no ve? ¿Acaso no soy yo el Señor?

12 Así que anda ya, que yo estaré con tu boca y te enseñaré lo que tengas que decir.»

13 Y Moisés dijo: «¡Ay, Señor! ¡Por favor, envía a quien debes enviar!»

14 Entonces el Señor se enojó con Moisés, y le dijo: «¿Acaso no conozco yo a tu hermano Aarón, el levita, y sé que él habla bien? Pues él saldrá a recibirte, y al verte su corazón se alegrará.

15 Tú hablarás con él, y pondrás las palabras en su boca, y yo estaré con tu boca y con la suya, y les enseñaré lo que tienen que hacer.

16 Así él hablará con el pueblo por ti, como si tú mismo hablaras, y tú hablarás con él como si hablara yo.

17 Y con la vara que tienes en la mano harás las señales.»

18 Fue así como Moisés se fue, y al volver a la casa de su suegro Jetro, le dijo: «Ahora voy a volver a Egipto, donde están mis hermanos. Quiero ver si aún viven.» Y Jetro le dijo a Moisés: «Vete en paz.»

19 En Madián, el Señor también le dijo a Moisés: «Anda, regresa a Egipto, pues ya han muerto todos los que querían matarte.»

20 Entonces Moisés tomó a su mujer y a sus hijos, y los puso sobre un asno, y volvió a la tierra de Egipto. En su mano llevaba Moisés la vara de Dios.

21 El Señor le había dicho a Moisés: «Cuando vuelvas a Egipto, asegúrate de hacer delante del faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano. Yo endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo,

22 pero tú le dirás al faraón: “Así ha dicho el Señor: ‘Israel es mi hijo. Es mi primogénito.’

23 Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva, pero tú no has querido dejarlo ir. Por eso, ahora voy a matar a tu hijo primogénito.”»

24 Ya en el camino sucedió que, en una posada, el Señor le salió al encuentro y quiso matarlo.

25 Pero Séfora tomó un pedernal afilado y le cortó el prepucio a su hijo; luego lo arrojó a sus pies y dijo: «A decir verdad, tú eres para mí un esposo de sangre.»

26 Entonces el Señor dejó ir a Moisés. Pero ella dijo «esposo de sangre» por causa de la circuncisión.

27 El Señor le dijo a Aarón: «Ve al desierto, a recibir a Moisés.» Y Aarón fue y encontró a Moisés en el monte de Dios, y le dio un beso.

28 Allí Moisés le contó a Aarón todas las palabras que el Señor le enviaba, y todas las señales que le había dado.

29 Entonces Moisés y Aarón fueron a reunir a todos los ancianos de los hijos de Israel,

30 y Aarón habló de todo lo que el Señor le había dicho a Moisés, y ante los ojos del pueblo hizo las señales.

31 Y el pueblo creyó. Y al escuchar que el Señor había visitado a los hijos de Israel y que había visto su aflicción, se inclinaron y adoraron.
Éxodo 5 
1 Después Moisés y Aarón se presentaron ante el faraón, y le dijeron: «El Señor, el Dios de Israel, dice así: “Deja ir a mi pueblo, para que celebren en el desierto una fiesta en mi honor.”»

2 Pero el faraón respondió: «¿Y quién es “el Señor”, para que yo le haga caso y deje ir a Israel? Yo no conozco al Señor, ni tampoco dejaré ir a Israel.»

3 Ellos dijeron entonces: «El Dios de los hebreos nos ha encontrado, así que ahora vamos a ir al desierto camino de tres días, y allí ofreceremos sacrificios al Señor nuestro Dios. No vaya a ser que venga contra nosotros con peste o con espada.»

4 Pero el rey de Egipto les dijo: «Moisés y Aarón, ¿por qué hacen que el pueblo abandone su trabajo? ¡Vayan a cumplir con sus tareas!»

5 Y también dijo el faraón: «Como pueden ver, es mucha la gente que hay en el país, ¡y ustedes le impiden cumplir con sus tareas!»

6 Ese mismo día el faraón dio esta orden a los jefes de cuadrilla que tenían a su cargo al pueblo, y a sus capataces:

7 «De aquí en adelante no le darán al pueblo paja para hacer ladrillo, como lo han hecho hasta ahora. ¡Que vayan ellos mismos a recoger la paja!

8 Pero los obligarán a hacer la misma cantidad de ladrillo que antes hacían. No les reduzcan ni un solo ladrillo. Lo que pasa es que están ociosos, y por eso levantan la voz y dicen: “Vayamos a ofrecer sacrificios a nuestro Dios.”

9 Háganlos trabajar más todavía. Que se mantengan ocupados y no hagan caso de mentiras.»

10 Los jefes de cuadrilla y sus capataces fueron a hablar con el pueblo, y les dijeron: «Así ha dicho el faraón: “Ya no les voy a dar paja.”

11 Así que vayan ustedes mismos a recoger paja donde la encuentren, pero su tarea no se reducirá en nada.»

12 Entonces el pueblo se esparció por todo Egipto, y en lugar de paja iban recogiendo rastrojo.

13 Los cuadrilleros los apremiaban, y les decían: «Cumplan con su tarea. Hagan los mismos ladrillos que hacían cuando se les daba paja.»

14 Por su parte, los capataces de los hijos de Israel, que los jefes de cuadrilla del faraón habían puesto sobre ellos, los azotaban y les decían: «¿Por qué ni ayer ni hoy cumplieron con su tarea de ladrillos, como antes lo hacían?»

15 Por eso los capataces de los hijos de Israel fueron a hablar con el faraón, y se quejaron con él. Le dijeron: «¿Por qué tratas así a tus siervos?

16 Paja no se nos da, y sin embargo nos ordenan: “Hagan ladrillos.” ¡Ahora resulta que a tus siervos se les azota, cuando que el culpable es tu pueblo!»

17 Pero el faraón respondió: «Ustedes están ociosos. Tan ociosos están, que por eso dicen: “Vayamos a ofrecer sacrificios al Señor.”

18 ¡Váyanse ya a trabajar! Paja no se les va a dar, pero la cantidad de ladrillos que deben entregar será la misma.»

19 Los capataces de los hijos de Israel se vieron en aprietos cuando se les dijo: «No se disminuirá un solo ladrillo de la cantidad que deben entregar cada día.»

20 Y como al salir de la presencia del faraón encontraron a Moisés y Aarón, que los estaban esperando,

21 les dijeron: «¡Que el Señor los mire y los juzgue! Ustedes nos han hecho odiosos a la vista del faraón y de sus siervos. ¡Les han puesto la espada en la mano, para que nos maten!»

22 Entonces Moisés se dirigió al Señor, y le dijo: «Señor, ¿por qué afliges a este pueblo? ¿Para qué me enviaste?

23 Desde que yo vine para hablar en tu nombre al faraón, éste ha afligido a tu pueblo, ¡y tú no lo has liberado!»
Éxodo 6
1 El Señor respondió a Moisés: «Ahora verás lo que voy a hacer con el faraón. Sólo con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará fuera de su tierra.»

2 Dios volvió a hablar con Moisés, y le dijo: «Yo soy EL SEÑOR.

3 Me aparecí a Abrahán, Isaac y Jacob como “Dios Omnipotente”, pero con el nombre de SEÑOR no me di a conocer a ellos.

4 También establecí con ellos mi pacto de darles la tierra de Canaán, la tierra donde vivieron como extranjeros.

5 Así mismo, he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes los egipcios obligan a trabajar, y me he acordado de mi pacto.

6 Por lo tanto, diles a los hijos de Israel: “Yo soy EL SEÑOR. Yo los voy a librar de los trabajos pesados en Egipto. Voy a liberarlos de su esclavitud. Con brazo extendido y con grandes juicios les daré libertad.

7 Los tomaré como mi pueblo, y seré su Dios; y ustedes sabrán que yo soy el Señor, su Dios, que los libró de los trabajos pesados en Egipto.

8 Voy a llevarlos a la tierra por la cual levanté mi mano y juré que se la daría a Abrahán, Isaac y Jacob. Yo les daré esa tierra en propiedad. Yo soy EL SEÑOR.”»

9 Esto mismo les dijo Moisés a los hijos de Israel, pero ellos no le hicieron caso debido a su espíritu acongojado y a la crueldad de su esclavitud.

10 Entonces el Señor habló con Moisés, y le dijo:

11 «Ve y habla con el faraón, el rey de Egipto. Dile que deje ir de su país a los hijos de Israel.»

12 Pero Moisés se encaró con el Señor y le respondió: «Como sabes, los hijos de Israel no me hacen caso. Entonces, ¿cómo va a hacerme caso el faraón, si yo soy torpe de labios?»

13 El Señor habló con Moisés y Aarón, y les dio una orden para los hijos de Israel y para el faraón, rey de Egipto: tenían que sacar de Egipto a los hijos de Israel.

14 Éstos son los jefes de familia de sus antepasados: De los hijos de Rubén, el primogénito de Israel, sus familias fueron: Janoc, Falú, Jesrón y Carmi.

15 De los hijos de Simeón, sus familias fueron: Jemuel, Jamín, Oad, Jaquín, Sojar, y Saúl, que fue hijo de una cananea.

16 Leví llegó a vivir ciento treinta y siete años. Éstos son los nombres de los hijos de Leví, según sus linajes: Gersón, Coat y Merari.

17 Los hijos de Gersón fueron Libni y Simey, según sus familias.

18 Los hijos de Coat fueron Amirán, Isar, Hebrón y Uziel. Coat llegó a vivir ciento treinta y tres años.

19 Los hijos de Merari fueron Mali y Musi. Éstas son las familias de Leví, según sus linajes.

20 Amirán tomó por mujer a su tía Jocabed, la cual dio a luz a Aarón y a Moisés. Amirán llegó a vivir ciento treinta y siete años.

21 Los hijos de Isar fueron Coré, Nefeg y Zicri.

22 Los hijos de Uziel fueron Misael, Elzafán y Sitri.

23 Aarón tomó por mujer a Elisabet, hija de Aminadab y hermana de Nasón, la cual dio a luz a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.

24 Los hijos de Coré fueron Asir, Elcana y Abiasaf. Éstas son las familias de los coreítas.

25 Eleazar hijo de Aarón tomó por mujer a una de las hijas de Futiel, la cual dio a luz a Finés. Éstos son los jefes de los antepasados de los levitas, según sus familias.

26 A este Aarón y a este Moisés el Señor les dijo: «Saquen de Egipto a los hijos de Israel en orden de batalla.»

27 Estos Moisés y Aarón fueron los que hablaron con el faraón, rey de Egipto, para sacar de Egipto a los hijos de Israel.

28 Cuando el Señor habló con Moisés en la tierra de Egipto,

29 le dijo: «Yo soy EL SEÑOR. Habla con el faraón, rey de Egipto, y repítele todo lo que yo te he dicho a ti.»

30 Pero Moisés se encaró con el Señor y le respondió: «Como sabes, yo soy torpe de labios, así que ¿cómo va a hacerme caso el faraón?»

Éxodo 7
1 El Señor le dijo a Moisés: «Mira, ante el faraón, tú serás como si fuera yo mismo, y tu hermano Aarón será tu profeta.

2 Tú le dirás al faraón todo lo que yo te ordene decir, y tu hermano Aarón hablará con él para que deje ir de su país los hijos de Israel.

3 Yo endureceré el corazón del faraón, para multiplicar en Egipto mis señales y mis maravillas.

4 El faraón no les hará caso, pero yo descargaré mi mano sobre Egipto, y con grandes juicios sacaré de ese país a mis legiones, a mi pueblo, a los hijos de Israel.

5 Cuando yo extienda mi mano sobre Egipto y saque de allí a los hijos de Israel, los egipcios van a saber que yo soy el Señor.»

6 Entonces Moisés y Aarón hicieron lo que el Señor les ordenó hacer.

7 Cuando hablaron con el faraón, Moisés tenía ochenta años de edad, y Aarón ochenta y tres.

8 El Señor habló con Moisés y Aarón, y les dijo:

9 «Si como respuesta el faraón les pide un milagro, tú le ordenarás a Aarón que tome su vara y la arroje delante del faraón, para que se convierta en culebra.»

10 Entonces Moisés y Aarón fueron a hablar con el faraón, e hicieron lo que el Señor les había ordenado: Aarón arrojó su vara delante del faraón y de sus siervos, y ésta se convirtió en culebra.

11 Pero el faraón llamó también a los sabios y hechiceros de Egipto, y con sus encantamientos ellos hicieron lo mismo:

12 cada uno arrojó su vara, y éstas se volvieron culebras; sin embargo, la vara de Aarón se tragó a las varas de ellos.

13 Pero tal y como el Señor lo había dicho, el corazón del faraón se endureció, y no les hizo caso.

14 Entonces el Señor le dijo a Moisés: «El corazón del faraón está endurecido, y no quiere dejar ir al pueblo.

15 Así que ve a hablar con el faraón por la mañana, a la hora que él sale al río. Párate en la orilla y enfréntate a él. Toma en tu mano la vara que se volvió culebra,

16 y dile: “El Señor, el Dios de los hebreos, me ha enviado a decirte: ‘Deja ir a mi pueblo al desierto, para que me sirva’, pero hasta ahora no has querido hacer caso.

17 Por eso, así ha dicho el Señor: ‘Con esto vas a saber que yo soy el Señor.’ Con la vara que tengo en la mano voy a golpear el agua del río, y ésta se convertirá en sangre.

18 Los peces que hay en el río morirán, y el río apestará, y los egipcios tendrán asco de beber el agua del río.”»

19 El Señor le dijo a Moisés: «Dile a Aarón que tome su vara, y que extienda su mano sobre las aguas de Egipto: sobre sus ríos, arroyos y estanques, y sobre todos sus depósitos de agua, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por todo Egipto, lo mismo en los vasos de madera que en los de piedra.»

20 Moisés y Aarón hicieron lo que el Señor les ordenó hacer. Aarón levantó la vara y, en presencia del faraón y de sus siervos, golpeó las aguas del río, ¡y todas las aguas del río se convirtieron en sangre!

21 Así mismo, murieron los peces que había en el río, y el río mismo se corrompió de tal manera que los egipcios no podían beber de él. Por toda la tierra de Egipto había sangre;

22 pero como los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos, el corazón del faraón se endureció y, tal y como el Señor lo había dicho, no les hizo caso.

23 Al contrario, el faraón se volvió a su casa, y tampoco a esto le dio atención.

24 Mientras tanto, para poder beber, en todo Egipto hicieron pozos alrededor del río, pues no podían beber de las aguas del río.

25 Así pasaron siete días, después de que el Señor hirió el río.

Éxodo 8
1 Entonces el Señor le dijo a Moisés: «Preséntate ante el faraón y dile que yo, el Señor, he dicho: “Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.

2 Si no lo dejas ir, vas a ver cómo voy a castigar con ranas todos tus territorios.

3 El río criará ranas, y éstas entrarán en tu casa, y en la cámara donde duermes, y se treparán a tu cama, y se meterán a las casas de tus siervos, y en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas.

4 ¡Las ranas se treparán sobre ti y sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos!”»

5 El Señor le dijo a Moisés: «Dile a Aarón que extienda la vara que lleva en su mano sobre los ríos, arroyos y estanques, y que haga subir ranas sobre la tierra de Egipto.»

6 Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto.

7 Pero los hechiceros hicieron lo mismo, y con sus encantamientos hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto.

8 Entonces el faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: «Ruéguenle al Señor que nos quite las ranas a mí y a mi pueblo. Entonces dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios al Señor.»

9 Y Moisés le dijo al faraón: «Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas se aparten de ti y de tus casas, y que se queden solamente en el río.»

10 El faraón dijo: «Hazlo mañana.» Y Moisés respondió: «Así se hará, tal y como lo has dicho, para que sepas que no hay dios como el Señor nuestro Dios.

11 Las ranas se apartarán de ti y de tus casas, y de tus siervos y de tu pueblo, y solamente se quedarán en el río.»

12 En cuanto Moisés y Aarón salieron de la presencia del faraón, Moisés clamó al Señor en cuanto a las ranas que había mandado sobre el faraón,

13 y el Señor actuó en conformidad con la palabra de Moisés, pues murieron las ranas en las casas, los cortijos y los campos.

14 Entonces las juntaron y amontonaron, pero todo el país apestaba.

15 Y tal y como el Señor lo había dicho, en cuanto el faraón vio que se le había dado un respiro, endureció su corazón y no les hizo caso.

16 Entonces el Señor le dijo a Moisés: «Dile a Aarón que extienda su vara y golpee el polvo de la tierra, para que éste se convierta en piojos por todo Egipto.»

17 Ellos lo hicieron así. Aarón extendió su mano con su vara y golpeó el polvo de la tierra, y éste se convirtió en piojos. En todo Egipto, todo el polvo de la tierra se convirtió en piojos, lo mismo en la gente como en los animales.

18 Los hechiceros hicieron también sus encantamientos para convertir el polvo en piojos, pero no pudieron, así que tanto la gente como los animales tenían piojos.

19 Entonces los hechiceros le dijeron al faraón: «Esto es obra del dedo de Dios.» Pero tal y como el Señor lo había dicho, el corazón del faraón se endureció y no les hizo caso.

20 El Señor dijo a Moisés: «Mañana vas a levantarte y presentarte ante el faraón, cuando él baje al río. Allí le dirás que yo, el Señor, le digo: “Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.

21 Si no lo dejas ir, yo enviaré contra ti y contra tus siervos, y contra tu pueblo y tus casas, toda clase de moscas. Todas las casas de Egipto se llenarán de moscas, lo mismo que la tierra donde haya egipcios.

22 Ese día, pondré aparte a la tierra de Gosén, donde habita mi pueblo, para que no haya en ella una sola mosca. Así sabrás que yo, el Señor, estoy en medio de la tierra.

23 Voy a hacer distinción entre mi pueblo y el tuyo. Esta señal tendrá lugar mañana.”»

24 Y así lo hizo el Señor, y toda clase de moscas fastidiosas vino sobre la casa del faraón y sobre las casas de sus siervos, y sobre todo Egipto. ¡Por causa de ellas el país quedó en ruinas!

25 Entonces el faraón llamó a Moisés y Aarón, y les dijo: «Vayan y ofrezcan un sacrificio a su Dios aquí en el país.»

26 Pero Moisés respondió: «No está bien que lo hagamos así, porque ofreceríamos al Señor nuestro Dios lo que para los egipcios es algo repugnante. Y si a la vista de los egipcios ofreciéramos en sacrificio lo que para ellos es algo repugnante, ¿no crees que nos apedrearían?

27 Debemos ir por el desierto camino de tres días, y allí ofreceremos sacrificios al Señor nuestro Dios, tal y como él nos diga.»

28 Entonces el faraón dijo: «Yo los dejaré ir al desierto para que allí ofrezcan sacrificios al Señor su Dios, con tal de que no vayan más lejos. Y oren por mí.»

29 Y Moisés respondió: «En cuanto yo salga de tu presencia, rogaré al Señor para que mañana mismo todas las moscas se aparten del faraón, y de sus siervos, y de su pueblo. Siempre y cuando el faraón no falte más a su palabra, y nos deje ir como pueblo a ofrecer sacrificio al Señor.»

30 Moisés salió de la presencia del faraón y oró al Señor,

31 y el Señor hizo lo que Moisés le pidió y alejó todas esas moscas del faraón, de sus siervos y de su pueblo. ¡Ni una sola mosca quedó!

32 Pero incluso en esta ocasión el faraón endureció su corazón y no dejó que el pueblo se fuera.
Éxodo 9
1 Entonces el Señor le dijo a Moisés: «Preséntate ante el faraón, y dile: “El Señor, el Dios de los hebreos, dice así: ‘Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.’

2 Porque si no lo dejas ir, y sigues deteniéndolo,

3 la mano del Señor va a caer sobre los ganados que tienes en el campo, y sobre los caballos, los asnos, los camellos, las vacas y las ovejas. Será una plaga muy grave.

4 Y el Señor hará distinción entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que no muera nada de lo que es de los hijos de Israel.

5 El Señor ha puesto un plazo, y ha dicho: ‘Yo, el Señor, haré esto en el país mañana.’”»

6 Al día siguiente el Señor hizo todo aquello, y murió todo el ganado de Egipto, pero del ganado de los hijos de Israel no murió una sola cabeza.

7 Entonces el faraón mandó a ver, y resultó que del ganado de los hijos de Israel no había muerto un solo animal. Sin embargo, el corazón del faraón se endureció y no dejó ir al pueblo.

8 El Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Tomen de un horno puñados de ceniza, y que la arroje Moisés al cielo en presencia del faraón.

9 La ceniza se hará polvo y caerá sobre toda la tierra de Egipto, y en todo Egipto producirá sarpullido con úlceras en la gente y en los animales.»

10 Y ellos tomaron ceniza, y se enfrentaron al faraón, y Moisés arrojó la ceniza al cielo, y hubo sarpullido que produjo úlceras tanto en la gente como en los animales.

11 Por causa del sarpullido, los hechiceros no pudieron enfrentarse a Moisés, porque hubo sarpullido en los hechiceros y en todos los egipcios.

12 Pero el Señor endureció el corazón del faraón y tal y como el Señor lo había dicho, no le hizo caso a Moisés.

13 El Señor le dijo a Moisés: «Levántate muy temprano, y preséntate ante el faraón y dile: “Así dice el Señor, el Dios de los hebreos: ‘Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.’

14 Porque esta vez voy a enviar a tu corazón, y a tus siervos y a tu pueblo, todas mis plagas, para que entiendas que no hay en toda la tierra otro dios como yo.

15 Voy a extender ahora mi mano, y a ti y a tu pueblo los heriré con una plaga, y tú dejarás de existir.

16 A decir verdad, yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea proclamado en toda la tierra.

17 ¿Aun así, en tu soberbia, retienes a mi pueblo y no lo dejas ir?

18 Pues mañana a estas horas haré que caiga sobre Egipto un granizo muy pesado, como nunca antes lo hubo desde que Egipto se fundó hasta ahora.

19 Así que manda recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el campo, porque el granizo caerá sobre todo hombre o animal que se halle en el campo y que no se guarezca en casa, y morirá.”»

20 Los siervos del faraón que tuvieron temor de la palabra del Señor hicieron que sus criados y su ganado se guarecieran en casa,

21 pero los que no recibieron en su corazón la palabra del Señor dejaron en el campo a sus criados y sus ganados.

22 Entonces el Señor le dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo, para que en todo Egipto caiga granizo sobre hombres y animales, y sobre toda la hierba del campo.»

23 Y Moisés extendió su vara hacia el cielo, y el Señor hizo que tronara y granizara, y que cayera fuego sobre la tierra. El Señor hizo que cayera granizo sobre todo Egipto.

24 Llovió granizo, y fuego mezclado con el granizo; un granizo tan grande, como nunca antes lo hubo en todo Egipto desde que el país fue habitado.

25 Y en todo Egipto ese granizo hirió todo lo que estaba en el campo, lo mismo a los hombres que a los animales. De igual manera, el granizo destrozó toda la hierba del campo y desgajó todos los árboles del país.

26 El único lugar donde no hubo granizo fue la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel.

27 Entonces el faraón mandó a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: «Esta vez he pecado. El Señor es justo, y mi pueblo y yo somos impíos.

28 Oren al Señor para que cesen esos ensordecedores truenos y el granizo. No voy a seguir deteniéndolos. Voy a dejarlos ir.»

29 Y Moisés le respondió: «Tan pronto como yo salga de la ciudad, extenderé mis manos al Señor y los truenos cesarán. Ya no habrá más granizo. Así sabrás que la tierra es del Señor.

30 Aunque yo sé que ni tú ni tus siervos tendrán todavía temor de la presencia de Dios, el Señor.»

31 Como la cebada estaba ya espigada, y el lino estaba en caña, tanto éste como aquélla quedaron destrozados;

32 pero el trigo y el centeno no fueron destrozados porque son productos tardíos.

33 En cuanto Moisés salió de la presencia del faraón y estuvo fuera de la ciudad, extendió sus manos al Señor, y cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia dejó de caer sobre la tierra.

34 Pero al ver el faraón que la lluvia había cesado, lo mismo que el granizo y los truenos, se obstinó en seguir pecando, y tanto él como sus siervos endurecieron su corazón.

35 De tal manera se endureció el corazón del faraón que no dejó ir a los hijos de Israel, tal y como el Señor lo había dicho por medio de Moisés.
Éxodo 10 
1 El Señor le dijo a Moisés: «Preséntate ante el faraón. Yo he endurecido su corazón, y el corazón de sus siervos, para mostrarles a ellos estas señales mías,

2 y para que tú les cuentes a tus hijos y a tus nietos las señales que hice entre ellos en Egipto. Así sabrán que yo soy el Señor.»

3 Moisés y Aarón se presentaron ante el faraón, y le dijeron: «El Señor, el Dios de los hebreos, ha dicho: “¿Hasta cuándo te negarás a humillarte delante de mí? ¡Deja ir a mi pueblo, para que me sirva!

4 Si insistes en no dejarlo ir, mañana mismo traeré langostas sobre tu territorio,

5 y éstas cubrirán la superficie de la tierra, de tal modo que no podrá verse el suelo. Se comerán todo lo que el granizo no haya dañado, lo mismo que todos los árboles frutales del campo.

6 Llenarán tus casas, y las casas de todos tus siervos, y las casas de todos los egipcios, como nunca antes lo vieron tus padres ni tus abuelos desde que nacieron hasta el día de hoy.”» Y dándose vuelta, Moisés salió de la presencia del faraón.

7 Entonces los siervos del faraón le dijeron: «¿Hasta cuándo este hombre será para nosotros una trampa? ¡Deja que esta gente se vaya y sirva al Señor su Dios! ¿Acaso no sabes todavía que Egipto se encuentra en ruinas?»

8 El faraón volvió a llamar a Moisés y Aarón, y les dijo: «Vayan y sirvan al Señor su Dios. ¿Quiénes son los que va a ir?»

9 Moisés respondió: «Tenemos que ir con nuestros niños y nuestros ancianos, con nuestros hijos y nuestras hijas, y con nuestras ovejas y nuestras vacas. Se trata de nuestra fiesta solemne para el Señor.»

10 Pero el faraón les dijo: «¡Y claro, también el Señor va a ir con ustedes! ¿Cómo creen que voy a dejarlos ir, a ustedes y a sus niños? ¡Tengan cuidado, que les puede ir muy mal!

11 Pues no será así. Vayan ahora ustedes los varones, y sirvan al Señor, ya que eso es lo que pidieron.» Y los echaron fuera de la presencia del faraón.

12 Entonces el Señor le dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto, para que vengan las langostas y cubran todo el país, y acaben con todo lo que dejó el granizo.»

13 Y Moisés extendió su vara sobre la tierra de Egipto, y el Señor hizo que todo ese día y toda esa noche soplara sobre el país un viento del oriente; y cuando llegó la mañana, con ese viento del oriente llegaron las langostas.

14 Y se extendieron y se plantaron por todo Egipto. Vinieron en tal cantidad, que nunca antes sucedió algo así, ni sucederá después.

15 De tal manera cubrieron la superficie del país, que se oscureció la tierra. Arrasaron con toda la hierba del campo, y con todos los frutos que el granizo había dejado en los árboles. En toda la tierra de Egipto no quedó nada verde en los árboles ni en la hierba del campo.

16 El faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: «He pecado contra el Señor su Dios, y contra ustedes.

17 Pero les ruego que, sólo por esta vez, perdonen mi pecado y pidan al Señor su Dios que quite de mí al menos esta plaga mortal.»

18 Y Moisés salió de la presencia del faraón, y oró al Señor.

19 Entonces el Señor trajo de occidente un viento muy fuerte, y barrió con las langostas y las arrojó al Mar Rojo. ¡Ni una sola langosta quedó en todo Egipto!

20 Pero el Señor endureció el corazón del faraón, y éste no dejó ir a los hijos de Israel.

21 El Señor le dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo, para que todo Egipto se cubra de tinieblas tan densas que hasta se puedan tocar.»

22 Y Moisés extendió su mano hacia el cielo, y durante tres días todo Egipto se cubrió de densas tinieblas.

23 En esos tres días, nadie pudo ver a su vecino, ni nadie se movió de su sitio; en cambio, todos los hijos de Israel tenían luz en sus casas.

24 Entonces el faraón mandó llamar a Moisés, y le dijo: «Vayan a servir al Señor, y lleven con ustedes a sus niños, con tal de que dejen aquí a sus ovejas y sus vacas.»

25 Pero Moisés respondió: «¡Pues hasta tú vas a darnos los animales que debemos ofrecer al Señor nuestro Dios como sacrificio y holocausto!

26 También nuestros ganados irán con nosotros. No se quedará aquí ni una sola pezuña, pues tenemos que tomar de nuestros animales para servir al Señor nuestro Dios, y no sabremos cómo debemos servirle hasta que lleguemos allá.»

27 Pero el Señor endureció el corazón del faraón, y éste no quiso dejarlos ir;

28 al contrario, el faraón le dijo a Moisés: «¡Aléjate de mí! ¡Y ten cuidado de no volver a verme! Porque si algún día vuelves a verme, morirás.»

29 Y Moisés le respondió: «Tal y como lo has dicho, ¡nunca más volveré a verte!»
Éxodo 11
1 El Señor le dijo a Moisés: «Todavía voy a traer una plaga sobre el faraón y sobre Egipto. Después de eso, él los dejará ir de aquí, y esa expulsión será definitiva.

2 Ve ahora y habla con el pueblo, para que todos, hombres y mujeres, les pidan a sus vecinos y vecinas alhajas de oro y plata.»

3 Y el Señor hizo que los egipcios vieran al pueblo con buenos ojos. Moisés también era tenido en alta estima en la tierra de Egipto, tanto a los ojos de los siervos del faraón como a los ojos del pueblo.

4 Así que Moisés dijo: «Así ha dicho el Señor: “A la medianoche pasaré a través de todo Egipto,

5 y todos los primogénitos egipcios morirán, desde el primogénito del faraón, que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que trabaja en el molino, y también todas las primeras crías de los animales.

6 Habrá en todo Egipto un gran clamor, como no lo hubo antes, ni jamás lo habrá.

7 Pero entre los hijos de Israel, ni un perro moverá su lengua contra ellos, ni contra sus animales, para que sepan que el Señor hace diferencia entre los egipcios y los israelitas.

8 Y todos estos siervos tuyos se humillarán ante mí, y con el rostro inclinado delante de mí dirán: ‘Vete de aquí, tú y todo el pueblo que te sigue’. Después de esto, yo saldré.”» Y Moisés salió muy enojado de la presencia del faraón.

9 Entonces el Señor le dijo: «Para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto, el faraón no les va a hacer caso.»

10 Y Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios delante del faraón, pues el Señor endureció el corazón del faraón y no dejó salir de su país a los hijos de Israel.
Éxodo 12 
1 El Señor habló con Moisés y Aarón en la tierra de Egipto, y les dijo:

2 «Este mes marcará el principio de los meses. Será para ustedes el primer mes del año.

3 Hablen con toda la congregación de Israel, y díganle: “El día diez de este mes, cada uno de ustedes debe tomar un cordero por familia, según las familias de los padres.”

4 Si la familia es tan pequeña como para no comerse todo el cordero, entonces esa familia y sus vecinos más cercanos tomarán un cordero, según el número de personas. Calcularán el cordero según lo que cada persona pueda comer.

5 El animal debe ser macho, de un año y sin ningún defecto, y lo tomarán de las ovejas o de las cabras.

6 Lo apartarán hasta el día catorce de este mes, y toda la congregación de Israel lo sacrificará entre la tarde y la noche.

7 Tomarán un poco de sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas donde lo vayan a comer.

8 Lo comerán esa noche, asando la carne al fuego y acompañando la carne con panes sin levadura y hierbas amargas.

9 La carne no debe estar cruda ni ser cocida en agua, sino asada al fuego, junto con la cabeza, las patas y las entrañas.

10 No dejarán nada del cordero para el día siguiente; si algo queda hasta el día siguiente lo quemarán por completo.

11 Debe comer el cordero vestidos y calzados, y con el bordón en la mano, y comerlo de prisa; se trata de la Pascua del Señor.

12 Esa noche yo, el Señor, pasaré por la tierra de Egipto y heriré de muerte a todo primogénito egipcio, tanto de sus hombres como de sus animales, y también dictaré sentencia contra todos los dioses de Egipto.

13 Y cuando hiera yo la tierra de Egipto, la sangre en las casas donde ustedes se encuentren les servirá de señal, pues yo veré la sangre y seguiré adelante, y no habrá entre ustedes ninguna plaga de mortandad.

14 »Este día deberán recordarlo y celebrarlo generación tras generación, como fiesta solemne en honor del Señor. Es un estatuto perpetuo que deben celebrar.

15 Durante siete días comerán panes sin levadura, y desde el primer día no deberán tener levadura en sus casas, porque todo el que coma pan leudado desde el primer día hasta el séptimo, será expulsado de Israel.

16 El primer día habrá una convocación solemne, lo mismo que el día séptimo. No se hará en ellos ningún trabajo, a no ser lo que cada uno deba preparar para comer.

17 Deberán celebrar esta fiesta de los panes sin levadura, porque fue en este día cuando los saqué a todos ustedes de Egipto. Por lo tanto, sus generaciones futuras deberán cumplir con este mandamiento como costumbre perpetua.

18 Desde el día catorce del mes primero por la tarde, y hasta el día veintiuno por la tarde de ese mismo mes primero, comerán panes sin levadura.

19 Durante siete días no deben tener levadura en sus casas. Cualquiera que coma pan leudado, sea extranjero o nacido en el país, será expulsado de la congregación de Israel.

20 No deben comer nada que tenga levadura. Dondequiera que ustedes vivan, deberán comer panes sin levadura.»

21 Entonces Moisés llamó a todos los ancianos de Israel y les dijo: «Vayan y tomen un cordero por cada familia, y sacrifíquenlo para la pascua.

22 Tomen un manojo de hisopo y mójenlo en la sangre que deberán haber recogido en un recipiente, y unten el dintel y los dos postes con esa sangre. Ninguno de ustedes debe salir de su casa hasta el día siguiente,

23 porque el Señor pasará y herirá de muerte a los egipcios; pero, cuando él pase y vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará por alto aquella puerta y no dejará que el ángel exterminador entre en las casas de ustedes y los hiera.

24 »Éste será un estatuto perpetuo, que ustedes y sus hijos deberán cumplir siempre.

25 Cuando ustedes entren en la tierra que el Señor les ha prometido, deberán seguir cumpliéndolo.

26 Y cuando sus hijos les pregunten: “¿Qué sentido tiene para ustedes este estatuto?”,

27 ustedes les responderán: “Se trata del sacrificio que se ofrece al Señor como recuerdo de la pascua, es decir, cuando en Egipto el Señor pasó por alto las casas israelitas y nos salvó la vida, pero hirió de muerte a los egipcios.”» Entonces los israelitas se inclinaron y adoraron,

28 y luego fueron y cumplieron con todo lo que el Señor les había ordenado a Moisés y a Aarón.

29 A la medianoche, el Señor hirió de muerte a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, lo mismo al primogénito del faraón que ocupaba el trono que al primogénito del que estaba cautivo en la cárcel, y a todas las primeras crías de los animales.

30 Y esa misma noche el faraón se levantó, lo mismo que todos sus siervos y todos los egipcios, y en todo Egipto hubo un gran clamor, porque no había una casa donde no hubiera un muerto.

31 Esa misma noche el faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: «Apártense de mi pueblo, ustedes y los hijos de Israel, y vayan a servir al Señor, tal y como lo han pedido.

32 Llévense también sus ovejas y sus vacas, como lo han pedido, y váyanse. ¡Y bendíganme también a mí!»

33 Los egipcios ya se daban por muertos, así que apremiaban a los israelitas para que se dieran prisa y abandonaran el país.

34 Los israelitas, por su parte, envolvieron su masa en sábanas y se la echaron al hombro, para llevársela antes de que fermentara.

35 Además, hicieron lo que Moisés les había ordenado y pidieron a los egipcios que les dieran alhajas de oro y plata, y vestidos,

36 y el Señor hizo que los egipcios vieran a los israelitas con buenos ojos, y les daban todo lo que les pedían, Así fue como ellos despojaron a los egipcios.

37 Los israelitas partieron de Ramesés a Sucot. Eran unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar a los niños.

38 Con ellos se fue toda clase de gente, y ovejas, y muchísimo ganado.

39 Como no habían tenido tiempo ni para prepararse comida cuando los egipcios los echaron fuera de Egipto, con la masa que habían sacado, la cual aún no había fermentado, cocieron tortas sin levadura.

40 Los israelitas vivieron en Egipto cuatrocientos treinta años,

41 y el mismo día en que se cumplieron esos cuatrocientos treinta años todo el pueblo del Señor salió de ese país.

42 Esa noche el Señor sacó de Egipto a los hijos de Israel. Por lo tanto, todos ellos y sus generaciones futuras deben recordarla.

43 El Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Éste es el estatuto de la pascua. Ningún extranjero podrá comer de ella.

44 Sólo comerán de ella los siervos que hayan sido comprados por dinero, pero sólo después de haber sido circuncidados.

45 Pero ni los extranjeros ni los jornaleros podrán comer de ella.

46 Debe comerse en una casa, y no se podrá sacar de allí nada de esa aquella carne, ni se le quebrará un solo hueso.

47 Así debe hacerlo toda la comunidad de Israel.

48 Pero si algún extranjero vive contigo y quiere celebrar la pascua en honor del Señor, todos sus hombres deberán ser circuncidados primero, y entonces podrá celebrarla, pues será como un israelita más. Pero ningún incircunciso podrá comer de ella.

49 Esta misma ley se aplicará a los israelitas por nacimiento y a los extranjeros que vivan entre ustedes.»

50 Todos los hijos de Israel cumplieron con lo que el Señor les ordenó a Moisés y Aarón.

51 Y ese mismo día el Señor sacó de Egipto a todos los hijos de Israel.
Éxodo 13
1 El Señor habló con Moisés, y le dijo:

2 «Conságrame todo primogénito. Todo el que abra matriz entre los hijos de Israel, lo mismo de los hombres como de los animales, me pertenece.»

3 Moisés le dijo al pueblo: «Tengan presente este día, en que han sido liberados de la esclavitud de Egipto. El Señor los ha sacado de aquí con mano fuerte, Por lo tanto, no deben comer pan leudado.

4 Ustedes salen hoy en el mes de Aviv.

5 Y en este mismo mes harán esta celebración, cuando ya el Señor los haya introducido en la tierra que destila leche y miel, es decir, en la tierra de los cananeos, hititas, amorreos, jivitas y jebuseos, la cual prometió a los padres de ustedes que les daría.

6 Durante siete días comerán pan sin levadura, y el séptimo día será de fiesta en honor del Señor.

7 Durante esos siete días se comerán panes sin levadura, y en ninguna parte de su territorio debe verse nada leudado, ni levadura.

8 Cuando llegue ese día, les contarán esto a sus hijos. Les dirán: “Esto se hace por lo que el Señor hizo con nosotros cuando nos sacó de Egipto.”

9 Y será para ustedes como una señal en su mano, y como un recordatorio delante de sus ojos, de que ustedes deben tener en los labios la ley del Señor, pues el Señor los sacó de Egipto con mano fuerte.

10 Por lo tanto, ustedes deben celebrar esta ceremonia cada año, en su momento debido.

11 »Cuando el Señor te haya introducido en la tierra de los cananeos, y ya te la haya entregado, conforme al juramento que a ti y a tus padres les hizo,

12 dedicarás al Señor todo aquel que abra matriz, lo mismo que toda primera cría de tus animales. Todos los machos serán del Señor.

13 A las primeras crías de los asnos las redimirás con un cordero; pero si no los redimes deberás romperles el cuello. También deberás redimir a los primogénito de tus hijos.

14 Y el día de mañana, cuando tus hijos te pregunten: “¿Y esto qué significa?”, les dirás: “Con mano fuerte, el Señor nos sacó de Egipto, donde éramos esclavos.

15 Como el faraón se empecinó en no dejarnos ir, el Señor hirió de muerte a todos los primogénitos que había en Egipto, es decir, tanto a los primogénitos humanos como a las primeras crías de los animales. Por eso yo ofrezco en sacrificio al Señor todo primogénito macho, y redimo al primogénito de mis hijos.”

16 Así que esto te servirá de señal en la mano, y como recordatorio delante de tus ojos, pues el Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte.»

17 Cuando el faraón dejó ir a los israelitas, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque pensó: «No vaya a ser que haya guerra, y el pueblo se arrepienta de haber salido y se regrese a Egipto.»

18 Más bien, Dios los hizo dar un rodeo por el camino del desierto del Mar Rojo. De Egipto, los hijos de Israel salieron armados.

19 Moisés, por su parte, se llevó los huesos de José, pues él había hecho que los hijos de Israel se comprometieran con él cuando les dijo: «Ciertamente Dios vendrá a visitarlos. Cuando eso sea, ustedes se llevarán de aquí mis huesos.»

20 Los israelitas partieron de Sucot y acamparon en Etam, que es donde comienza el desierto.

21 Durante el día, el Señor iba delante de ellos y los guiaba mediante una columna de nube; durante la noche, los alumbraba con una columna de fuego. Así podían avanzar de día y de noche,

22 y en ningún momento del día se apartó de ellos la columna de nube, ni tampoco de noche se apartó la columna de fuego.
Éxodo 14
1 El Señor habló con Moisés, y le dijo:

2 «Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen junto al mar, frente a Pi Ajirot, entre Migdol y el mar hacia Baal Sefón.

3 El faraón va a pensar que ustedes los israelitas andan perdidos en esta región, rodeados por el desierto.

4 Pero yo voy a endurecer el corazón del faraón para que vaya tras ustedes, y seré glorificado en el faraón y en todo su ejército. Así sabrán los egipcios que yo soy el Señor.» Y ellos lo hicieron así.

5 Y cuando el rey de Egipto recibió la noticia de que los israelitas huían, su corazón y el de sus siervos se volvió contra ellos, y dijeron: «¿Cómo hemos podido permitir esto de que Israel se vaya y deje de servirnos?»

6 Enseguida el faraón unció su carro y echó mano de su pueblo,

7 tomó seiscientos de sus mejores carros de combate, y todos los carros de Egipto con sus respectivos capitanes.

8 Y el Señor endureció el corazón del faraón, rey de Egipto, y lo hizo perseguir a los hijos de Israel; pero éstos habían salido con mano poderosa.

9 Los egipcios fueron tras ellos, con toda la caballería y los carros del faraón, y con su caballería y todo su ejército, y los alcanzaron a la orilla del mar, a un costado de Pi Ajirot y delante de Baal Sefón, donde estaban acampados.

10 Cuando los hijos de Israel levantaron la vista, vieron que el faraón se acercaba y que los egipcios venían tras ellos; esto les hizo tener mucho miedo, así que clamaron al Señor

11 y le dijeron a Moisés: «¿Acaso no había sepulcros en Egipto, que nos has traído hasta el desierto para que muramos aquí? ¿Por qué nos has hecho esto? ¿Por qué nos sacaste de Egipto?

12 Esto es lo que te decíamos en Egipto, cuando te pedimos: “¡Déjanos servir a los egipcios! ¡Es mejor que sirvamos a los egipcios, y no que muramos en el desierto!”»

13 Pero Moisés le dijo al pueblo: «No tengan miedo. Manténganse firmes, y vean la salvación que el Señor llevará hoy a cabo en favor de ustedes. Los egipcios que hoy han visto, nunca más volverán a verlos.

14 Quédense tranquilos, que el Señor peleará por ustedes.»

15 Pero el Señor le dijo a Moisés: «¿Por qué me pides ayuda? ¡Ordena a los hijos de Israel que sigan su marcha!

16 Y tú, levanta tu vara, extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, para que los hijos de Israel lo crucen en seco.

17 Yo, por mi parte, voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me glorificaré en el faraón y en todo su ejército, y en sus carros de guerra y en su caballería.

18 Y cuando me haya glorificado en el faraón, y en su caballería y carros de guerra, los egipcios sabrán que yo soy el Señor.»

19 El ángel de Dios, que precedía al campamento de Israel, se apartó de ellos y se puso en la retaguardia. Así mismo, la columna de nube que los precedía se apartó y fue a ponerse a sus espaldas,

20 entre el ejército egipcio y el campamento de Israel. Para los egipcios, ésta era una nube tenebrosa, pero a Israel lo alumbraba de noche. En toda esa noche, no se acercaron los unos a los otros.

21 Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo que toda esa noche el mar se retirara por causa de un fuerte viento oriental; eso hizo que las aguas se dividieran y que el mar se quedara seco.

22 Así los hijos de Israel entraron en el mar y lo cruzaron en seco, con un muro de agua a su derecha y otro a su izquierda.

23 Los egipcios los siguieron. Toda la caballería del faraón, más sus carros de guerra y su gente de a caballo, entraron tras ellos hasta la mitad del mar.

24 Pero en la madrugada del día siguiente el Señor miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y de nube, y trastornó su campamento:

25 a sus carros les quitó las ruedas, y a ellos los dejó en una confusión tremenda. Entonces los egipcios dijeron: «Huyamos de los israelitas, porque el Señor pelea en favor de ellos y contra nosotros.»

26 Pero el Señor le dijo a Moisés: «Ahora extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, y contra sus carros y caballería.»

27 Moisés extendió su mano sobre el mar, y al amanecer el mar se volvió con toda su fuerza contra los egipcios, que al huir se toparon con el mar. ¡Y el Señor derribó a los egipcios en medio del mar!

28 Al volverse las aguas, cubrieron por completo los carros y la caballería del faraón, y todo su ejército que había entrado en el mar para perseguir a los israelitas. ¡Ni uno de ellos quedó con vida!

29 En cambio, los israelitas cruzaron el mar en seco, con un muro de agua a su derecha y otro a su izquierda.

30 Aquel día el Señor salvó a los israelitas de manos de los egipcios, e Israel vio los cadáveres de los egipcios a la orilla del mar.

31 Y al ver el pueblo de Israel aquel gran hecho que el Señor llevó a cabo en contra de los egipcios, tuvo temor del Señor, y todos creyeron en el Señor y en su siervo Moisés.
Éxodo 15 
1 Entonces Moisés y los hijos de Israel elevaron este cántico al Señor. Dijeron: Cantaré al Señor, que se ha engrandecido: ¡Ha echado en el mar jinetes y caballos!

2 El Señor es mi fortaleza y mi cántico; ¡el Señor es mi salvación! Él es mi Dios, y lo alabaré; es el Dios de mi padre, y lo enalteceré.

3 El Señor es un valiente guerrero, y su nombre es el Señor.

4 El Señor arrojó al mar los carros y el ejército del faraón; ¡sus capitanes más aguerridos se hundieron en el fondo del Mar Rojo!

5 ¡Como piedras cayeron al abismo, y el mar profundo los cubrió!

6 Señor, Señor, ¡el poder de tu diestra se ha magnificado! ¡El poder de tu diestra quebrantó al enemigo!

7 ¡Tu gran poder derribó a tus adversarios! ¡Tu ira los consumió como a hojarasca!

8 Soplaste, y se amontonaron las aguas; las corrientes se juntaron en un montón; ¡los abismos se cuajaron en medio del mar!

9 El enemigo decía: «Los perseguiré y los haré mis prisioneros; ¡repartiré sus despojos hasta quedar hastiado! ¡Sacaré la espada y yo mismo los destruiré!»

10 Pero soplaste, y el mar los cubrió; se hundieron como plomo en las aguas impetuosas.

11 ¿Quién como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién como tú, santo y magnífico, que realizas maravillosas hazañas y llevas a cabo sorprendentes prodigios?

12 Extendiste tu diestra, y la tierra se los tragó;

13 en tu misericordia guías a tu pueblo redimido y con tu poder lo llevas a tu santa morada.

14 Los pueblos lo saben, y tiemblan de miedo; en su tierra, los filisteos se doblan de dolor.

15 Los caudillos de Edom quedan confundidos y los valientes de Moab tiemblan de pies a cabeza; ¡todos los cananeos se acobardan!

16 Señor, ¡que les sobrevenga espanto y temor! ¡Queden mudos como piedras ante tu brazo poderoso, hasta que haya pasado tu pueblo, el pueblo que tú mismo rescataste!

17 Tú, Señor, los llevarás al monte donde habitas, al lugar que has preparado, y allí los plantarás, en el santuario que tú mismo has afirmado.

18 ¡Tú, Señor, reinas ahora y siempre!

19 Ciertamente el faraón entró en el mar, cabalgando con sus carros de guerra y su gente de a caballo, pero el Señor hizo que las aguas del mar se volvieran contra ellos, y los hijos de Israel cruzaron el mar en seco.

20 Entonces la profetisa María, que era hermana de Aarón, tomó un pandero, y todas las mujeres salieron danzando tras ella y tocando sus panderos.

21 Y María cantaba: Canten en honor del Señor, porque se ha engrandecido en gran manera: ¡ha echado en el mar al caballo y al jinete!

22 Moisés ordenó que Israel partiera del Mar Rojo y se dirigiera al desierto de Shur. Los israelitas anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua,

23 y cuando llegaron a Mará no pudieron beber las aguas de ese lugar porque eran amargas. Por eso le pusieron por nombre Mará.5

24 Allí el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: «¿Qué vamos a beber?»

25 Entonces Moisés pidió ayuda al Señor, y el Señor le mostró un árbol. Moisés lo echó al agua, y el agua se volvió dulce. Allí el Señor les dio estatutos y ordenanzas, y los puso a prueba.

26 Les dijo: «Si escuchas con atención la voz del Señor tu Dios, y haces lo que es recto delante de sus ojos, y prestas oído a sus mandamientos y cumples todos sus estatutos, jamás te enviaré ninguna de las enfermedades que les envié a los egipcios. Yo soy el Señor, tu sanador.»

27 Luego llegaron a Elim, donde había doce manantiales y setenta palmeras, y acamparon allí, junto a los manantiales.
Éxodo 16
1 El día quince del mes segundo, después de su salida de Egipto, toda la congregación de los hijos de Israel partió de Elim y se dirigió al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí.

2 Allí en el desierto, todos ellos murmuraron contra Moisés y Aarón,

3 y les reclamaron: «Mejor nos hubiéramos muerto en la tierra de Egipto a manos del Señor. Allá nos sentábamos junto a las ollas de carne, y comíamos pan hasta saciarnos. Ustedes nos han sacado a este desierto para matarnos de hambre a todos nosotros.»

4 El Señor le dijo a Moisés: «Como verás, yo voy a hacer que les llueva pan del cielo. Para ver si ustedes obedecen o no mis leyes, cada uno de ustedes debe salir todos los días y recoger la porción para ese día,

5 pero el sexto día se prepararán para guardar una doble porción de lo que acostumbran recoger todos los días.»

6 Entonces Moisés y Aarón les dijeron a todos los hijos de Israel: «Esta tarde van a darse cuenta de que el Señor los ha sacado de la tierra de Egipto,

7 y en la mañana van a ver la gloria del Señor. El Señor los ha oído murmurar contra él, porque nosotros no somos nada para que ustedes murmuren contra nosotros.»

8 Moisés dijo también: «Por la tarde el Señor les va a dar de comer carne, y por la mañana les dará pan hasta que se harten. Porque el Señor los ha oído murmurar contra él. ¿Quiénes somos nosotros? Cuando ustedes murmuran, no murmuran contra nosotros, sino contra el Señor.»

9 Moisés le dijo a Aarón: «Dile a toda la congregación de los hijos de Israel que se acerquen a la presencia del Señor, porque él ha oído sus murmuraciones.»

10 Y mientras Aarón hablaba con toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y vieron que la gloria del Señor apareció en la nube.

11 Entonces el Señor habló con Moisés, y le dijo:

12 «He oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Así que habla con ellos y diles que al caer la tarde comerán carne, y que por la mañana se saciarán de pan. Así sabrán que yo soy el Señor su Dios.»

13 Al caer la tarde, una nube de codornices vino y cubrió el campamento; y por la mañana el campamento estaba rodeado de rocío.

14 Pero cuando el rocío dejó de caer, sobre la superficie del desierto podía verse una cosa menuda y redonda, tan menuda que parecía escarcha sobre el suelo.

15 Cuando los hijos de Israel lo vieron, se preguntaron unos a otros: «¿Qué es esto?» Y es que no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: «Es el pan que el Señor les da para comer.

16 Y esto es lo que el Señor ha ordenado: Que cada uno de ustedes recoja lo que pueda comer. Que recoja dos litros por persona, según el número de personas que haya en cada tienda.»

17 Los hijos de Israel lo hicieron así, y unos recogieron más, otros recogieron menos,

18 pero usando una medida de dos litros, y al que recogió mucho no le sobró, ni tampoco le faltó al que había recogido poco. Cada uno recogió la cantidad suficiente para comer.

19 Y Moisés les dijo: «Nadie debe dejar nada para mañana.»

20 Pero ellos no lo obedecieron, sino que algunos dejaron algo para el día siguiente, y eso crió gusanos y se apestó. Por eso Moisés se enojó contra ellos.

21 Los israelitas lo recogían cada mañana, cada uno según lo que habría de comer, porque con el calor del sol se derretía.

22 Pero el sexto día recogieron dos gomeres por persona, es decir, una doble ración de comida, así que todos los príncipes de la congregación fueron a decirle esto a Moisés.

23 Y él les dijo: «Esto es lo que ha dicho el Señor. Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado al Señor. Cuezan hoy lo que tengan que cocer, y cocinen hoy lo que tengan que cocinar. Todo lo que les sobre, guárdenlo para mañana.»

24 En obediencia a lo que Moisés había ordenado, ellos lo guardaron hasta el día siguiente, y no se agusanó ni se apestó.

25 Entonces dijo Moisés: «Cómanlo hoy, porque hoy no lo hallarán en el campo. Hoy es día de reposo en honor al Señor.

26 Lo recogerán durante seis días, pero el séptimo día no lo hallarán porque es día de reposo.»

27 Como algunos del pueblo salieron a recogerlo en el día séptimo, y no lo hallaron,

28 el Señor le dijo a Moisés: «¿Hasta cuándo se negarán a obedecer mis mandamientos y mis leyes?

29 Dense cuenta de que yo, el Señor, les he dado el día de reposo. Por eso el sexto día les doy pan para dos días. Así que el séptimo día todos deben quedarse en su lugar, y no salir de allí.»

30 Así el pueblo reposó el séptimo día.

31 A esto el pueblo de Israel lo llamó «maná».6 Era blanco, parecido a la semilla de culantro, y su sabor era como el de las hojuelas con miel.

32 Y Moisés dijo: «El Señor ordena lo siguiente: “Llenen con esto una medida de dos litros, y guárdenlo para que los descendientes de ustedes vean el pan que yo les di a comer en el desierto, cuando los saqué de Egipto.”»

33 Además, Moisés le dijo a Aarón: «Toma una vasija, y pon en ella dos litros de maná. Ponla luego delante del Señor, y ordena que se guarde para los descendientes de ustedes.»

34 Y Aarón puso el maná delante del Testimonio, para guardarlo como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

35 Y los hijos de Israel comieron maná durante cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada. Comieron maná hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán.

36 La medida de dos litros es la décima parte de un efa.
Éxodo 17
1 Conforme al mandamiento del Señor, toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin en jornadas cortas hasta acampar en Refidín. Pero allí el pueblo no tenía agua para beber,

2 así que todo el pueblo discutió con Moisés y le dijo: «Danos agua. Queremos beber.» Moisés les dijo: «¿Por qué se pelean conmigo? ¿Por qué ponen a prueba al Señor?»

3 Pero el pueblo tenía sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: «¿Para qué nos hiciste salir de Egipto? ¿Para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?»

4 Entonces Moisés pidió ayuda al Señor y le dijo: «¿Qué voy a hacer con este pueblo? ¡Un poco más, y me matarán a pedradas!»

5 Y el Señor le dijo a Moisés: «Adelántate al pueblo. Anda, lleva contigo a algunos de los ancianos de Israel, y llévate también la vara con la que golpeaste el río.

6 Voy a esperarte en Horeb, junto a la roca que está allí, y tú golpearás la roca, y de ella brotará agua, que el pueblo podrá beber.» Y Moisés lo hizo así, en presencia de los ancianos de Israel,

7 y a ese lugar lo llamó Masah,7 porque los hijos de Israel pusieron a prueba al Señor, y también Meriba,8 por la discusión que tuvo con ellos, pues dijeron: «¿Está el Señor entre nosotros, o no está?»

8 Amalec vino a Refidín y peleó contra Israel.

9 Entonces Moisés le dijo a Josué: «Escoge nuestros mejores hombres, y sal a pelear contra Amalec. Mañana yo estaré sobre la cumbre del cerro, con la vara de Dios en mi mano.»

10 Josué hizo lo que Moisés le dijo, y combatió contra Amalec, y Moisés, Aarón y Jur subieron a la cumbre del cerro.

11 Mientras Moisés mantenía la mano en alto, los israelitas vencían; pero cuando bajaba la mano, vencía Amalec.

12 Pero a Moisés se le cansaban las manos, así que tomaron una piedra y se la pusieron debajo, para que pudiera sentarse, mientras que Aarón y Jur le sostenían las manos, el uno del lado izquierdo y el otro del lado derecho. Así pudo mantener firmes las manos, hasta que se puso el sol,

13 y Josué derrotó a Amalec y a su pueblo a filo de espada.

14 El Señor le dijo a Moisés: «Escribe esto en un libro, para que se recuerde, y dile a Josué que yo borraré por completo la memoria de Amalec.»

15 Luego Moisés levantó un altar y le puso por nombre Adonay Nisi,9

16 porque dijo: «La mano de Amalec se levantó contra el trono del Señor. Por eso el Señor estará en guerra contra Amalec de generación en generación.»
Éxodo 18
1 Jetro, que era sacerdote de Madián y suegro de Moisés, se enteró de todo lo que Dios había hecho con Moisés y con su pueblo Israel, y que el Señor había sacado de Egipto a Israel.

2 Como Moisés había enviado a Séfora, su mujer, a la casa de Jetro, su suegro, éste la tomó

3 junto con sus dos hijos. Uno de ellos se llamaba Gersón, porque Moisés dijo: «Soy un extraño10 en una tierra extraña»;

4 el otro se llamaba Eliezer,11 porque dijo: «El Dios de mi padre me ayudó y me libró de la espada del faraón.»

5 Acompañado de los hijos y la mujer de Moisés, el suegro de Moisés se fue al monte de Dios, en el desierto, que era donde Moisés estaba acampando.

6 Allí le dijo a Moisés: «Yo soy Jetro, tu suegro, y vengo a verte con tu mujer. Sus dos hijos vienen con ella.»

7 Entonces Moisés salió a recibir a su suegro, y se inclinó y lo besó, y luego de preguntarse el uno al otro cómo estaban, entraron en la tienda.

8 Allí Moisés le contó a su suegro todo lo que el Señor había hecho por Israel y en contra del faraón y de los egipcios, así como todos los trabajos que habían pasado en el camino, y cómo el Señor los había librado.

9 Jetro se alegró de lo bien que el Señor había tratado a Israel, al librarlo de manos de los egipcios,

10 y dijo: «Bendito sea el Señor, que los libró a ustedes de manos de los egipcios, y de manos del faraón. ¡El Señor libró al pueblo de manos de los egipcios!

11 Ahora sé que el Señor es más grande que todos los dioses, porque en este caso él los venció.»

12 Luego Jetro, el suegro de Moisés, ofreció holocaustos y sacrificios para Dios, y Aarón llegó con todos los ancianos de Israel para comer con el suegro de Moisés delante de Dios.

13 Al día siguiente, sucedió que Moisés se sentó a juzgar al pueblo, y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde.

14 Al ver el suegro de Moisés todo lo que éste hacía con el pueblo, dijo: «¿Qué es lo que estás haciendo con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, mientras todo el pueblo se queda delante de ti desde la mañana hasta la tarde?»

15 Moisés le respondió a su suegro: «Es que el pueblo viene a mí para consultar a Dios.

16 Cuando tienen problemas, vienen a mí; entonces yo juzgo entre el uno y el otro, y les doy a conocer las ordenanzas y leyes de Dios.»

17 Pero el suegro de Moisés le dijo: «Esto que haces no está bien,

18 pues te cansarás tú, y también se cansará este pueblo. Este trabajo es demasiado pesado para ti, y no vas a poder hacerlo tú solo.

19 Préstame atención, que voy a darte un consejo, y que Dios te acompañe. Preséntate ante Dios en lugar del pueblo, y somete a su juicio todos los problemas.

20 Enséñales a ellos las ordenanzas y las leyes, e indícales cómo deben conducirse, y qué deben hacer.

21 Además, escoge de entre el pueblo algunos hombres respetables y temerosos de Dios, confiables y nada ambiciosos, y ponlos al frente de grupos de mil, cien, cincuenta y diez personas.

22 Que se ocupen ellos de juzgar al pueblo en todo momento, que dicten sentencia en cuestiones menores, y que a ti te remitan todo asunto de gravedad. Así aligerarás tu carga, pues ellos la llevarán contigo.

23 Si haces esto, y Dios así te lo ordena, podrás resistir; además, todo el pueblo volverá tranquilo a su casa.»

24 Moisés atendió a la voz de su suegro, e hizo todo lo que le dijo,

25 pues de entre todo Israel escogió hombres respetables y los puso a cargo del pueblo como jefes de grupos de mil, cien, cincuenta y diez personas.

26 Ellos juzgaban al pueblo en todo momento y dictaban sentencia en todo asunto menor, y remitían a Moisés las cuestiones difíciles de resolver.

27 Después Moisés despidió a su suegro, y éste volvió a su tierra.
Éxodo 19
1 Los hijos de Israel llegaron al desierto de Sinaí al cumplirse tres meses de haber salido de la tierra de Egipto.

2 Después de salir de Refidín, llegaron al desierto de Sinaí y acamparon en el desierto. Acamparon allí, delante del monte.

3 El Señor llamó a Moisés desde el monte, y Moisés subió para hablar con Dios. Y Dios le dijo: «Habla con la casa de Jacob. Diles lo siguiente a los hijos de Israel:

4 “Ustedes han visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo los he tomado a ustedes y los he traído hasta mí sobre alas de águila.

5 Si ahora ustedes prestan oído a mi voz, y cumplen mi pacto, serán mi tesoro especial por encima de todos los pueblos, porque toda la tierra me pertenece.

6 Ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y un pueblo santo. Estas mismas palabras les dirás a los hijos de Israel.”»

7 Moisés volvió y llamó a los ancianos del pueblo, y en su presencia expuso todas las palabras que el Señor le había mandado decir.

8 Todo el pueblo respondió al unísono: «Haremos todo lo que el Señor ha dicho.» Y cuando Moisés refirió al Señor las palabras del pueblo,

9 el Señor le dijo: «Voy a venir en medio de una nube espesa, y desde allí hablaré para que el pueblo me oiga mientras hablo contigo, y también para que te crean siempre.» Moisés refirió al Señor las palabras del pueblo,

10 y el Señor le dijo a Moisés: «Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana, y haz que laven sus vestidos

11 y se preparen para el tercer día, porque al tercer día yo, el Señor, descenderé sobre el monte Sinaí, a la vista de todo el pueblo.

12 Tú debes poner un límite alrededor del pueblo y decirles que se abstengan de subir al monte. Ni siquiera deben tocar sus límites, porque cualquiera que toque el monte, morirá.

13 Quien llegue a tocarlo, hombre o animal, será apedreado o traspasado por una flecha. No vivirá. Sólo podrán subir al monte cuando la trompeta dé un toque largo.»

14 Moisés bajó del monte al pueblo, y lo santificó, y ellos lavaron sus vestidos.

15 Y Moisés le dijo al pueblo: «Prepárense para el tercer día. No tengan ningún contacto con una mujer.»

16 Al tercer día por la mañana, hubo truenos y relámpagos, y una espesa nube se posó sobre el monte, y hubo un fuerte sonido de bocina, y todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeció.

17 Entonces Moisés sacó al pueblo del campamento para recibir a Dios, y se detuvieron al pie del monte.

18 Todo el monte Sinaí humeaba porque el Señor había descendido sobre él en fuego y el humo subía como de un horno, y todo el monte se estremecía en extremo.

19 El sonido de la bocina iba en aumento, y Moisés hablaba y Dios le respondía con voz de trueno.

20 Entonces descendió el Señor sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte, y llamó el Señor a Moisés para que subiera a la cumbre, y Moisés subió.

21 Y el Señor le dijo a Moisés: «Baja y dile al pueblo que no traspase los límites para verme, porque muchos de ellos morirán.

22 A los sacerdotes que se acercan a mí diles también que se santifiquen para que yo, el Señor, no haga en ellos ningún estrago.»

23 Moisés le dijo al Señor: «El pueblo no podrá subir al monte Sinaí, porque tú nos has mandado poner límites al monte, y santificarlo.»

24 Y el Señor le dijo: «Anda, baja, y sube luego con Aarón; pero ni los sacerdotes ni el pueblo deben traspasar el límite ni subir a donde estoy, para que no haga yo entre ellos ningún estrago.»

25 Y Moisés bajó del monte y le dijo esto al pueblo.
Éxodo 20
1 Dios habló y dijo todas estas palabras:

2 «Yo soy el Señor tu Dios. Yo te saqué de la tierra de Egipto, donde vivías como esclavo.

3 »No tendrás dioses ajenos delante de mí.

4 »No te harás imagen, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

5 »No te inclinarás ante ellas, ni las honrarás, porque yo soy el Señor tu Dios, fuerte y celoso. Yo visito en los hijos la maldad de los padres que me aborrecen, hasta la tercera y cuarta generación,

6 pero trato con misericordia infinita a los que me aman y cumplen mis mandamientos.

7 »No tomarás en vano el nombre del Señor tu Dios, porque yo, el Señor, no consideraré inocente al que tome en vano mi nombre.

8 »Te acordarás del día de reposo, y lo santificarás.

9 Durante seis días trabajarás y harás toda tu obra,

10 pero el día séptimo es de reposo en honor del Señor tu Dios. No harás en él ningún trabajo. Ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que viva dentro de tus ciudades.

11 Porque yo, el Señor, hice en seis días los cielos, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero reposé en el día séptimo. Por eso yo, el Señor, bendije el día de reposo y lo santifiqué.

12 »Honrarás a tu padre y a tu madre, para que tu vida se alargue en la tierra que yo, el Señor tu Dios, te doy.

13 »No matarás.

14 »No cometerás adulterio.

15 »No robarás.

16 »No presentarás falso testimonio contra tu prójimo.

17 »No codiciarás la casa de tu prójimo, ni a su mujer, ni a su siervo ni a su esclava, ni su buey ni su asno, ni nada que le pertenezca a tu prójimo.»

18 Todo el pueblo observaba los relámpagos y el monte que humeaba, y escuchaba el sonido de la bocina. Al ver esto, todos temblaban de miedo y se mantuvieron a distancia,

19 pero le dijeron a Moisés: «Si tú hablas con nosotros, te escucharemos; pero que no hable Dios con nosotros, porque tal vez moriremos.»

20 Moisés les respondió: «No tengan miedo. Dios ha venido a ponerlos a prueba, para que siempre tengan temor de él y no pequen.»

21 El pueblo se mantuvo a distancia, mientras que Moisés se acercó a la oscuridad en donde estaba Dios.

22 Y el Señor le dijo a Moisés: «Diles esto a los hijos de Israel: “Ustedes han visto que yo les he hablado desde el cielo.

23 No harán de mí dioses de plata ni de oro.

24 Me harán un altar de tierra, y en él sacrificarán sus holocaustos y sus ofrendas de paz, sus ovejas y sus vacas. Yo vendré y los bendeciré en todo lugar donde yo haga que mi nombre sea recordado.

25 ”Si me hacen un altar de piedra, que no sea de piedras labradas de cantería, porque al labrar las piedras con herramientas las profanarás.”

26 »No subirás a mi altar por gradas, para que al subir no se descubra tu desnudez.
Éxodo 21
1 »Éstas son las leyes que les propondrás:

2 »Si compras un esclavo hebreo, te servirá seis años; pero en el séptimo año quedará libre y sin tener que pagar nada.

3 »Si el esclavo llegó solo, solo se irá; si tenía mujer, se irán él y su mujer.

4 »Si el amo le dio mujer al esclavo, y ella le da a éste hijos o hijas, la mujer y los hijos serán del amo, y el esclavo se irá solo.

5 »Si el esclavo dice: “Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no quiero quedar libre”;

6 entonces su amo lo llevará ante los jueces, lo pondrá junto a una puerta o poste, y le horadará la oreja con una lesna. Así el esclavo quedará para siempre a su servicio.

7 »Si alguien vende a su hija como esclava, ésta no podrá quedar libre como los esclavos varones.

8 »Si ella no le agrada a su amo, y el amo la rechaza y no la toma por esposa, se le permitirá ser rescatada, pero no podrá venderse a gente extraña.

9 »Si el amo entrega la esclava a su hijo por mujer, deberá ser tratada como se acostumbra tratar a las hijas.

10 »Si el amo toma a otra mujer por esposa, no podrá disminuir la alimentación ni el vestido ni los derechos conyugales de la primera.

11 »Si el amo no cumple con ninguna de estas tres condiciones, la mujer quedará libre y sin tener que pagar nada.

12 »Si alguien hiere a otro y le hace morir, también morirá.

13 Pero si no era su intención matarlo, sino que Dios lo puso en sus manos, entonces yo te indicaré el lugar al que podrá huir.

14 »Si alguno se cree superior a su prójimo y lo mata con alevosía, lo apartarás de mi altar y también morirá.

15 »Si alguien mata a su padre o a su madre, también morirá.

16 »Si alguien secuestra a una persona y la vende, o si esa persona es hallada en sus manos, también morirá.

17 Si alguien maldice a su padre o a su madre, también morirá.

18 »Si algunos riñen, y uno hiere a su prójimo con una piedra o con el puño, y éste no muere pero cae en cama,

19 si se levanta y sale apoyado en su bastón, entonces el que lo hirió quedará absuelto y solamente verá que lo curen y lo indemnizará por el tiempo que haya estado sin trabajar.

20 »Si un amo golpea con un palo a su esclavo o a su esclava, y por ese golpe él o ella llegan a morir, el amo será castigado.

21 Pero si el esclavo o la esclava sobreviven uno o dos días, el amo no será castigado, porque ellos son de su propiedad.

22 »Si algunos riñen, y en su riña lastiman a una mujer embarazada, y ésta llega a abortar, pero no muere, los rijosos serán penados según lo que el marido de la mujer les imponga y los jueces decidan.

23 Pero en caso de muerte, se pagará vida por vida,

24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,

25 quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.

26 »Si alguno hiere a su esclavo o a su esclava en el ojo, y se lo daña, por causa de su ojo le dará la libertad.

27 »Si alguien le rompe un diente a su esclavo o a su esclava, por causa del diente le dará la libertad.

28 »Si un buey cornea a algún hombre o mujer, y él o ella mueren por causa de la cornada, el buey será apedreado, y no se comerá su carne, pero el dueño del buey quedará absuelto.

29 »Si desde tiempo atrás el buey acostumbraba cornear, y llega a matar a algún hombre o mujer, será apedreado; y si su dueño sabía que el buey acostumbraba cornear pero no lo mantenía sujeto, también morirá.

30 »Si como pena se le impone pagar rescate por su persona, tendrá que pagar el rescate que se le imponga.

31 La misma pena se le impondrá si el buey cornea a un muchacho o a una muchacha.

32 Pero si el buey cornea a un esclavo o a una esclava, entonces el dueño pagará treinta monedas de plata y el buey será apedreado.

33 »Si alguien abre un pozo, o cava una cisterna, y no la tapa, y ahí se cae un buey o un asno,

34 el que cavó la cisterna indemnizará al dueño del animal por el daño causado, pero podrá quedarse con el animal muerto.

35 »Si el buey de alguien hiere al buey de su prójimo y lo mata, se venderá el buey vivo y los dueños se repartirán el dinero de la venta, y también se repartirán el buey muerto.

36 Pero si desde tiempo atrás se sabía que el buey acostumbraba cornear, y su dueño no lo mantenía sujeto, entonces éste repondrá el muerto buey con un buey vivo, pero podrá quedarse con el buey muerto.
Éxodo 22
1 »Si alguien roba un buey o una oveja, y los degüella o los vende, por el buey devolverá cinco bueyes, y por la oveja devolverá cuatro ovejas.

2 »Si un ladrón es pillado forzando una casa, y es herido y muere, no se culpará de su muerte al que lo haya herido.

3 »Si el robo ocurre durante el día, el que mate al ladrón será culpable de homicidio. »El ladrón deberá devolver todo lo que haya robado. Si no tiene con qué pagar, será vendido por lo que haya robado.

4 Si es hallado con el animal robado en la mano y aún vivo, sea un buey, un asno o una oveja, deberá pagar el doble de lo robado.

5 »Si alguien lleva a su ganado a pacer en un campo o un viñedo ajeno, deberá indemnizar al dueño con lo mejor de su propio campo y de su propio viñedo.

6 »Si alguien prende fuego para quemar espinos, y quema un campo con mieses amontonadas o en pie, deberá pagar por lo que se haya quemado.

7 »Si alguien pide a su prójimo que le guarde plata o alhajas, y esto es robado de su casa, si el ladrón es hallado, se le hará pagar el doble.

8 Si el ladrón no es hallado, entonces el dueño de la casa será llevado ante los jueces para ver si ha metido mano en los bienes de su prójimo.

9 »En todo caso de posesión dudosa, trátese de un buey, un asno, una oveja, un vestido, o cualquier otra cosa perdida, si alguien dice ser el dueño, el caso será llevado ante los jueces, y la parte que los jueces declaren culpable deberá pagar el doble a su prójimo.

10 »Si alguien deja un asno, un buey, una oveja, o cualquier otro animal, al cuidado de un amigo, y el animal muere, o es lastimado, o robado sin que nadie lo atestigüe,

11 el amigo hará un juramento ante el Señor de que no metió mano en los bienes del dueño. Éste deberá aceptar el juramento como verdadero, y el amigo no pagará nada.

12 »Si el animal le es robado, el amigo deberá indemnizar al dueño.

13 »Si el animal es atacado por una fiera, presentará el animal muerto como testimonio, y no pagará ninguna indemnización.

14 »Si alguien pide a un amigo que le preste una bestia, y ésta es lastimada, o muere, deberá pagar por ella, si su amigo estaba ausente.

15 »Si el dueño estaba presente, no pagará nada. »Si la bestia había sido alquilada, el dueño recibirá sólo el alquiler como pago.

16 »Si alguien seduce a una doncella aún soltera, y se acuesta con ella, deberá pagar su dote y tomarla por mujer.

17 »Si el padre se niega a entregarla, el seductor deberá de todos modos pagar en plata la dote señalada para las vírgenes.

18 »No dejarás con vida a ninguna hechicera.

19 »Cualquiera que tenga contacto sexual con un animal, será condenado a muerte.

20 »Los sacrificios son sólo del Señor. El que ofrezca sacrificios a otros dioses, será condenado a muerte.

21 »No engañarás ni maltratarás al extranjero, porque también ustedes fueron extranjeros en Egipto.

22 »No afligirás a las viudas ni a los huérfanos.

23 Si llegas a afligirlos, y ellos me piden ayuda, yo atenderé su clamor.

24 Entonces se encenderá mi furor, y yo los mataré a espada, y las viudas y los huérfanos serán las mujeres y los hijos de ustedes.

25 »Si prestas dinero a alguno de los pobres de mi pueblo, que viva contigo, no te portarás con él como un prestamista ni le cobrarás intereses.

26 »Si recibes como prenda el vestido de tu prójimo, deberás devolvérselo al ponerse el sol.

27 Porque, ¿cómo podrá dormir, si eso es lo único que tiene para cubrirse? Y si él me pide ayuda, yo lo atenderé, porque soy misericordioso.

28 »No ofenderás a los jueces,12 ni maldecirás al príncipe de tu pueblo.

29 »No retendrás las primicias de tu cosecha ni de tu lagar. »Me darás tu hijo primogénito.

30 »Me darás también la primera cría de tu buey y de tu oveja. Podrán quedarse con su madre siete días, pero al octavo día deberás entregármelas.

31 »Ustedes serán hombres consagrados a mí. »No comerán la carne de animales destrozados por las fieras salvajes. Esa carne se la echarán a los perros.
Éxodo 23
1 »No te dejes llevar por falsos rumores. »No te dejes llevar por el impío para ser testigo falso.

2 »No vayas tras las mayorías para actuar mal. »En un litigio, no respondas a las malas intenciones de la mayoría.

3 »No discrimines al pobre cuando pida justicia.

4 »Si encuentras el buey o el asno extraviado de tu enemigo, llévaselo.

5 »Si ves que el asno del que te aborrece ha caído por el peso de su carga, no dejes de ayudarlo. Al contrario, ayúdalo a levantarse.

6 »No perviertas el derecho de los pobres cuando pidan justicia.

7 »Aléjate de la mentira. »No condenes a muerte al hombre justo e inocente, porque yo no tendré por inocente al malvado.

8 »No aceptes regalos, porque los regalos impiden ver con claridad y pervierten los actos de justicia.

9 »No oprimas al extranjero. Bien saben ustedes lo que es ser extranjero, pues extranjeros fueron en la tierra de Egipto.

10 »Sembrarás tu tierra y recogerás tu cosecha durante seis años,

11 pero el séptimo año la dejarás sin sembrar, para que de ella coma la gente pobre de tu pueblo, y los animales del campo se coman lo que quede. »Lo mismo harás con tu viña y con tu olivar.

12 »Trabajarás seis días, pero el séptimo día reposarás, para que descansen tu buey y tu asno, y recobren sus fuerzas tus esclavos y los extranjeros.

13 »No invoquen con sus labios el nombre de otros dioses. Ni siquiera los mencionen. »Cumplan ustedes con todo lo que les he ordenado.

14 »Celebrarás en mi honor tres fiestas en el año.

15 Celebrarás la fiesta de los panes sin levadura. Tal y como yo te lo ordené, comerás panes sin levadura durante siete días en el mes de Aviv, que es la fecha establecida, porque en ese mes saliste de Egipto. Y nadie debe presentarse ante mí con las manos vacías.

16 »Celebrarás también la fiesta de la siega, es decir, de los primeros frutos de lo que hayas sembrado en el campo; y al terminar el año, cuando hayas recogido los frutos de tus labores del campo, celebrarás la fiesta de la cosecha.

17 »Todo varón se presentará delante del Señor su Dios tres veces al año.

18 »No ofrecerás la sangre de mi sacrificio junto con pan leudado, ni dejarás para el día siguiente la grasa del animal que me ofrezcas.

19 »Traerás a la casa del Señor tu Dios los primeros frutos de tu tierra. »No guisarás el cabrito en la leche de su madre.

20 »Como verás, voy a enviar a mi ángel para que te preceda en el camino, y te proteja y te introduzca en el lugar que te he preparado.

21 Ten mucho cuidado y escucha su voz. No le seas rebelde, porque él no les perdonará su rebelión, porque va en mi nombre.

22 »Pero si en verdad escuchas su voz y haces todo lo que yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y afligiré a los que te aflijan.

23 »Sí, mi ángel te precederá y te llevará a la tierra de los amorreos, hititas, ferezeos, cananeos, jivitas y jebuseos, a los que voy a destruir.

24 »No te inclinarás ante sus dioses, ni los servirás, ni harás lo que ellos hacen. Al contrario, los destruirás por completo y harás pedazos todas sus estatuas.

25 Pero me servirán a mí, el Señor su Dios, y yo bendeciré tu pan y tus aguas, y quitaré de en medio de ti toda enfermedad.

26 »No habrá en tu tierra mujer que aborte, ni estéril. Yo haré que vivas los años que debes vivir.

27 Haré que mi terror te preceda, y que en todo pueblo donde entres su gente tiemble delante de ti, y que todos tus enemigos se dobleguen ante ti.

28 Delante de ti enviaré a la avispa, para que a tu paso despeje a los jivitas, cananeos e hititas.

29 No los echaré de tu presencia en un año, para que la tierra no se quede desierta ni aumenten contra ti las fieras salvajes.

30 Los echaré de tu presencia poco a poco, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra.

31 Estableceré tus fronteras desde el Mar Rojo hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el río Éufrates. Sí, pondré en tus manos a los habitantes de la tierra, y tú los arrojarás de tu presencia.

32 »No harás alianzas con ellos ni con sus dioses.

33 »No habitarán en tu tierra, para que no te sean de tropiezo y te hagan pecar y servir a sus dioses.»

Éxodo 24
1 El Señor le dijo a Moisés: «Sube y preséntate ante mí, junto con Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel. Deberán inclinarse a cierta distancia,

2 pero sólo tú te acercarás a mí. Que no se acerquen ellos, y que tampoco suba el pueblo con ustedes.»

3 Moisés fue y le contó al pueblo todas las palabras y decisiones del Señor, y todo el pueblo respondió a una sola voz: «Acataremos todas las palabras que el Señor ha pronunciado.»

4 Y Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor, y por la mañana se levantó y al pie del monte construyó un altar y erigió doce columnas, una por cada tribu de Israel.

5 Luego envió algunos jóvenes israelitas para que ofrecieran al Señor holocaustos y becerros como sacrificios de paz.

6 Moisés tomó la mitad de la sangre y la puso en tazones, y la otra mitad de la sangre la esparció sobre el altar.

7 Tomó entonces el libro del pacto y lo leyó ante todo el pueblo, y ellos dijeron: «Acataremos todas las cosas que el Señor ha dicho, y las obedeceremos.»

8 Luego, Moisés tomó la sangre y la roció sobre el pueblo, mientras decía: «Ésta es la sangre del pacto que el Señor hace con ustedes al darles todas estas cosas.»

9 Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel, subieron al monte

10 y vieron al Dios de Israel. Debajo de sus pies había algo como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno.

11 Vieron a Dios, y comieron y bebieron, porque Dios no levantó la mano contra los príncipes de los hijos de Israel.

12 El Señor le dijo a Moisés: «Sube al monte y preséntate ante mí. Espera allá, que voy a darte las tablas de piedra con la ley y los mandamientos que he escrito para instruirlos.»

13 Moisés se levantó, junto con su siervo Josué, y entonces Moisés subió al monte de Dios.

14 A los ancianos les dijo: «Espérennos aquí, hasta que volvamos a ustedes. Miren, Aarón y Jur se quedarán con ustedes, y quien tenga algún asunto que tratar, recurra a ellos.»

15 Al subir Moisés al monte Sinaí, una nube lo cubrió,

16 y la gloria del Señor se posó sobre el monte y la nube lo cubrió durante seis días. Al séptimo día, el Señor llamó a Moisés desde el centro de la nube.

17 En la cumbre del monte la gloria del Señor tenía, a la vista de los hijos de Israel, la apariencia de un fuego abrasador.

18 Y Moisés subió al monte y entró en la nube, y estuvo en el monte cuarenta días y cuarenta noches.

Éxodo 25
1 El Señor habló con Moisés, y le dijo:

2 «Diles a los hijos de Israel que tomen una ofrenda para mí. La tomarán de todo aquel que de voluntad y de corazón quiera darla.

3 La ofrenda que recibirán de ellos es la siguiente: oro, plata, cobre,

4 azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabra,

5 piel de carnero teñida de rojo, piel de delfín, madera de acacia,

6 aceite para las lámparas, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático,

7 piedras de ónice, y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.

8 Y harán un santuario en mi honor, y yo habitaré en medio de ellos.

9 El diseño del tabernáculo y de todos sus utensilios lo harán todo en conformidad con todo lo que yo te muestre.

10 »Harán también un arca de madera de acacia, de un metro y diez centímetros de largo, sesenta y cinco centímetros de ancho, y sesenta y cinco centímetros de alto.

11 La recubrirás de oro puro por dentro y por fuera, y alrededor de ella le harás una cornisa de oro.

12 Le fundirás cuatro anillos de oro, y se los pondrás en sus cuatro esquinas; dos anillos en un costado y dos anillos en el otro.

13 Harás unas varas de madera de acacia, y las recubrirás de oro.

14 Meterás las varas por los anillos en los costados del arca, y con ellas llevarás el arca.

15 Las varas no deben quitarse del arca, sino quedarse en sus anillos.

16 En el arca pondrás el testimonio que yo te daré.

17 »Harás un propiciatorio de oro fino, de un metro y diez centímetros de largo por sesenta y cinco centímetros de ancho.

18 Harás también dos querubines de oro, labrados a martillo, que irán en los dos extremos del propiciatorio.

19 Un querubín irá en un extremo, y un querubín en el otro extremo, y formarán una pieza con el propiciatorio.

20 Los querubines extenderán sus alas y cubrirán con ellas el propiciatorio. Sus rostros estarán el uno frente al otro, mirando hacia el propiciatorio.

21 El propiciatorio lo pondrás encima del arca, y dentro del arca pondrás el testimonio que yo te daré.

22 Desde allí te haré saber todo lo que yo te ordene decir a los hijos de Israel. Hablaré contigo desde la parte superior del propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio.

23 »Harás también una mesa de madera de acacia, de noventa centímetros de largo por cuarenta y cinco centímetros de ancho, y sesenta y cinco centímetros de alto.

24 La recubrirás de oro puro, y alrededor de ella le harás una cornisa de oro.

25 Le harás también una moldura alrededor, de siete centímetros de ancho, y alrededor de la moldura harás una cornisa de oro.

26 Le harás cuatro anillos de oro, que irán en las cuatro esquinas que corresponden a sus cuatro patas.

27 Los anillos quedarán debajo de la moldura, para que pasen por allí las varas para llevar la mesa.

28 »Las varas las harás de madera de acacia, y las recubrirás de oro. Con ellas será llevada la mesa.

29 Harás también de oro fino sus platones, sus cucharas, sus cubiertas y sus tazones para las ofrendas de libación.

30 Sobre la mesa pondrás el pan de la proposición, que continuamente estará delante de mí.

31 »Harás también un candelero de oro puro, labrado a martillo. Su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores, serán también de oro puro.

32 De sus costados saldrán seis brazos; tres de un costado del candelero, y tres brazos del otro costado.

33 En cada uno de los seis brazos que salen del candelero habrá tres copas en forma de flor de almendro, una manzana y una flor.

34 En la caña central del candelero habrá cuatro copas en forma de flor de almendro, con sus manzanas y sus flores.

35 En los seis brazos que salen del candelero habrá una manzana debajo de cada dos brazos, es decir, tres manzanas para los seis brazos.

36 Las manzanas y los brazos deben formar una sola pieza, y ser todo ello de oro puro, labrado a martillo.

37 Le harás siete lamparillas, las cuales encenderás de modo que alumbren hacia adelante.

38 Sus despabiladeras y sus platillos deben ser también de oro puro.

39 Usarás para ello treinta kilos de oro fino, con todos estos utensilios.

40 Pon cuidado en hacerlo todo según el modelo que se te ha mostrado en el monte.
Éxodo 26
1 »Harás el tabernáculo con diez cortinas de lino torcido, azul, púrpura y carmesí. Lo harás con querubines bellamente trabajados.

2 Cada cortina debe medir doce y medio metros de largo por dos metros de ancho, y todas las cortinas deben medir lo mismo.

3 Cinco cortinas quedarán unidas la una con la otra, y las otras cinco cortinas también unidas la una con la otra.

4 »En la orilla de la última cortina de la primera unión pondrás unos lazos de azul, y lo mismo harás en la orilla de la última cortina de la segunda unión.

5 Harás cincuenta lazos para la primera cortina, y cincuenta lazos para la orilla de la cortina en la segunda unión. Los lazos estarán contrapuestos el uno con el otro.

6 »Harás también cincuenta corchetes de oro, con los cuales enlazarás las cortinas la una con la otra, para formar un tabernáculo.

7 »Harás también once cortinas de pelo de cabra para cubrir el tabernáculo.

8 Cada cortina debe medir trece y medio metros de largo por un metro y ochenta centímetros de ancho, y las once cortinas deben medir lo mismo.

9 Unirás cinco cortinas por un lado, y seis cortinas por el otro. La sexta cortina la doblarás en el frente del tabernáculo.

10 »Harás cincuenta lazos en la orilla de la cortina, en el borde de la unión, y cincuenta lazos en la orilla de la cortina de la segunda unión.

11 »Harás también cincuenta corchetes de bronce, los cuales meterás por los lazos, y enlazarás las uniones para que formen una sola cubierta.

12 La parte sobrante de las cortinas de la tienda, es decir, la mitad sobrante de la cortina, penderá a espaldas del tabernáculo.

13 Tanto los cuarenta y cinco centímetros sobrantes de un lado de las cortinas de la tienda como los cuarenta y cinco centímetros sobrantes del otro lado de las cortinas, penderán a uno y otro lado de los costados del tabernáculo, para cubrirlo.

14 »Harás también para la tienda una cubierta de piel de carnero teñida de rojo, y encima le pondrás una cubierta de piel de delfín.

15 »Harás para el tabernáculo tablas derechas de madera de acacia.

16 Cada tabla medirá cuatro y medio metros de largo por sesenta y cinco centímetros de ancho.

17 Cada tabla tendrá dos espigas, para unir la una con la otra. Así debes hacer todas las tablas del tabernáculo.

18 Harás las tablas del tabernáculo, que serán veinte tablas para el lado sur.

19 »Harás cuarenta bases de plata, que irán debajo de las veinte tablas: dos bases debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos bases debajo de otra tabla para sus dos espigas.

20 Al otro lado del tabernáculo, hacia el lado norte, veinte tablas

21 con sus cuarenta bases de plata; dos bases debajo de una tabla, y dos bases debajo de otra tabla.

22 Para el lado posterior del tabernáculo, es decir, hacia el occidente, harás seis tablas.

23 »Harás también dos tablas para las esquinas del tabernáculo en los dos ángulos posteriores;

24 las cuales se unirán desde abajo, y por la parte alta se unirán con una bisagra; esto mismo se hará para las dos esquinas.

25 De modo que serán ocho tablas, con sus bases de plata, es decir, dieciséis bases; dos bases debajo de una tabla, y dos bases debajo de otra tabla.

26 »Harás también cinco travesaños de madera de acacia para las tablas de un lado del tabernáculo,

27 y cinco travesaños para las tablas del otro lado del tabernáculo, y cinco travesaños para las tablas del lado posterior del tabernáculo, al occidente.

28 Y el travesaño de en medio pasará por en medio de las tablas, de un extremo al otro.

29 Recubrirás de oro las tablas, y harás de oro sus anillos para pasar por ellos los travesaños. También recubrirás de oro los travesaños.

30 Y levantarás el tabernáculo según el modelo que te fue mostrado en el monte.

31 »Harás también un velo de azul, púrpura, carmesí y lino torcido, bellamente trabajado y con querubines,

32 y lo pondrás sobre cuatro columnas de madera de acacia recubiertas de oro con sus capiteles de oro sobre bases de plata.

33 Pondrás el velo debajo de los corchetes, y allí, adentro del velo, meterás el arca del testimonio, y ese velo les servirá de separación entre el lugar santo y el lugar santísimo.

34 Pondrás el propiciatorio en el lugar santísimo, sobre el arca del testimonio.

35 Fuera del velo pondrás la mesa, y el candelero frente a la mesa, al lado sur del tabernáculo; y la mesa la pondrás al lado norte.

36 »Para la puerta del tabernáculo harás una cortina de azul, púrpura, carmesí y lino torcido, obra de recamador.

37 »Para la cortina harás cinco columnas de madera de acacia, las cuales recubrirás de oro, con sus capiteles de oro; y fundirás para ellas cinco bases de bronce.
Éxodo 27
1 »Harás también un altar de madera de acacia, de cinco codos de largo, cinco codos de ancho y tres codos de alto. El altar será cuadrado,

2 y pondrás en sus cuatro esquinas unos cuernos que formarán una sola pieza con el altar, el cual recubrirás de bronce.

3 »Harás también unos calderos para recoger la ceniza, y paletas, tazones, garfios y braseros. Todos sus utensilios los harás de bronce,

4 y le harás un enrejado de bronce, a manera de rejilla, y en las cuatro esquinas de la rejilla pondrás cuatro anillos de bronce.

5 La rejilla llegará hasta la mitad del altar, y la pondrás dentro del cerco del altar, por abajo.

6 »Harás también para el altar varas de madera de acacia, y las recubrirás de bronce.

7 Las varas se meterán por los anillos, y se quedarán a ambos lados del altar cuando éste sea llevado.

8 El altar lo harás hueco y de tablas, tal y como se te mostró en el monte.

9 »Harás también el atrio del tabernáculo. Hacia el sur tendrá cortinas de lino torcido, de cien codos de largo por lado.

10 Sus veinte columnas y sus veinte bases serán de bronce, y los capiteles de las columnas y sus molduras serán de plata.

11 De igual manera, hacia el lado norte habrá cortinas de cien codos de largo, con sus veinte columnas y sus veinte bases de bronce. Los capiteles de las columnas y sus molduras serán de plata.

12 Por el lado occidental, el ancho del atrio tendrá cortinas de cincuenta codos y diez columnas con diez bases.

13 Por el lado oriente, el ancho del atrio será de cincuenta codos.

14 Las cortinas a un lado de la entrada serán de quince codos, con tres columnas y tres bases.

15 Al otro lado, quince codos de cortinas con tres columnas y tres bases.

16 Para la puerta del atrio habrá una cortina de veinte codos, de azul, púrpura, carmesí y lino torcido, recamada artísticamente, con cuatro columnas y cuatro bases.

17 Todas las columnas alrededor del atrio estarán recubiertas de plata, con capiteles de plata y bases de bronce.

18 El atrio medirá cien codos de largo y cincuenta codos de ancho en ambos lados, y cinco codos de alto. Sus cortinas serán de lino torcido, y sus bases de bronce.

19 Todos los utensilios para el servicio del tabernáculo, y todas sus estacas, y todas las estacas del atrio, serán de bronce.

20 »Ordenarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de oliva para las lámparas, para que éstas ardan continuamente.

21 Aarón y sus hijos las pondrán en orden en el tabernáculo de reunión, afuera del velo que está delante del testimonio, para que ardan delante del Señor desde la tarde hasta la mañana. Éste es un estatuto perpetuo para los hijos de Israel por todas sus generaciones.
Éxodo 28
1 »Harás que tu hermano Aarón y sus hijos Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar, se presenten ante ti, para que de entre los hijos de Israel sean mis sacerdotes.

2 Harás vestiduras sagradas para tu hermano Aarón, que le confieran honra y hermosura.

3 Hablarás con todos aquellos a quienes he llenado de un corazón y de un espíritu sabio, para que hagan las vestiduras de Aarón y yo lo consagre como mi sacerdote.

4 Éstas son las vestiduras que deberán hacer: el pectoral, el efod, el manto, la túnica bordada, la mitra y el cinturón. Háganse, pues, las vestiduras sagradas para tu hermano Aarón, y para sus hijos, para que sean mis sacerdotes.

5 »Tomarán oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido,

6 y harán el efod bellamente trabajado, con oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido.

7 Deberá tener dos hombreras, las cuales se unirán a sus dos extremos.

8 El cinto que estará sobre él debe confeccionarse de la misma manera, es decir, debe estar bellamente trabajado, con oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, y ser parte del mismo.

9 »Tomarás dos piedras de ónice, y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel,

10 seis nombres en una piedra, y seis nombres en la otra piedra, en su orden de nacimiento.

11 Mandarás grabar en las dos piedras los nombres de los hijos de Israel, y mandarás también engarzarlas en oro. El trabajo debe hacerlo un orfebre experto en sellos y grabados.

12 Pondrás las dos piedras sobre las hombreras del efod. Serán piedras memoriales, para que Aarón lleve sobre sus hombros los nombres de los hijos de Israel y haga memoria de ellos delante del Señor.

13 Los engastes los harás de oro,

14 con dos cordones de oro fino en forma de trenza, los cuales fijarás en los engastes.

15 »Harás también el pectoral del juicio, que debe estar bellamente trabajado y hecho igual que el efod, es decir, de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido.

16 El efod debe ser cuadrado y doble, de veintidós centímetros de largo y veintidós centímetros de ancho.

17 Llénalo con cuatro hileras de piedras preciosas. La primera hilera tendrá una piedra sárdica, un topacio y un carbunclo;

18 la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante;

19 la tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista,

20 y la cuarta hilera, un berilo, un ónice y un jaspe. Todas deben estar engarzadas en oro,

21 y tener grabados a manera de sellos los nombres de los doce hijos de Israel. Cada piedra debe tener grabado uno de los doce nombres de las doce tribus.

22 »Harás también para el pectoral cordones de oro fino trenzado,

23 y en sus dos extremos le pondrás dos anillos de oro.

24 Fijarás los dos cordones de oro en los dos anillos, a los dos extremos del pectoral,

25 y pondrás los extremos de los dos cordones sobre los dos engastes, fijándolos a las hombreras del efod por la parte delantera.

26 »Harás también dos anillos de oro, los cuales pondrás a los dos extremos del pectoral, por dentro de la orilla que está al lado del efod.

27 Harás también los dos anillos de oro, los cuales fijarás por abajo de la parte delantera de las dos hombreras del efod, por delante de donde se junta con el cinto del efod.

28 Con un cordón de azul se juntarán los dos anillos del pectoral con los dos anillos del efod, para que se ajusten al cinto del efod, y el pectoral no se separe del efod.

29 Cuando Aarón entre en el santuario, llevará siempre en el pectoral del juicio, sobre su corazón, los nombres de los hijos de Israel, como memorial delante del Señor.

30 En el pectoral del juicio pondrás el Urim y el Tumim, para que cuando Aarón se presente ante el Señor, lleve siempre sobre su corazón el juicio de los hijos de Israel.

31 »El manto del efod lo harás todo de azul,

32 con una abertura en el centro y por arriba, y en su derredor deberá tener un borde tejido artísticamente, a manera del cuello de un coselete, para que no se rompa.

33 Alrededor de sus orlas harás granadas de azul, púrpura y carmesí, y entre las granadas pondrás campanillas de oro,

34 es decir, una campanilla de oro y una granada, otra campanilla de oro y otra granada, hasta rodear toda la orla del manto.

35 Aarón deberá llevar puesto el efod cuando ministre, para que el sonido de las campanillas pueda oírse cuando él entre o salga del santuario, y mientras esté delante del Señor, para que no muera.

36 »Harás también una placa de oro fino, y en ella grabarás, a manera de sello, CONSAGRADO AL SEÑOR.

37 Con un cordón de azul sujetarás la placa por la parte delantera de la mitra, y allí se quedará.

38 Siempre deberá estar sobre la frente de Aarón, para que éste presente ante el Señor las faltas que los hijos de Israel hayan cometido en todo lo relacionado con las santas ofrendas que ellos consagren, y sean perdonados.

39 »Bordarás una túnica de lino, y harás también una mitra de lino, y un cinto recamado artísticamente.

40 »Para los hijos de Aarón harás también túnicas, cintos y tiaras que les confieran honra y hermosura.

41 Con todo ello vestirás a tu hermano Aarón y a sus hijos. Los ungirás, y los consagrarás y santificarás, para que sean mis sacerdotes.

42 Les harás calzoncillos de lino para que cubran su desnudez desde la cintura hasta el muslo.

43 Estas vestiduras las llevarán puestas Aarón y sus hijos cuando entren en el tabernáculo de reunión, o cuando se acerquen al altar para servir en el santuario, para que no cometan un pecado y mueran. Éste es un estatuto perpetuo para Aarón y sus descendientes.
Éxodo 29
1 »Para consagrarlos como mis sacerdotes, debes hacer lo siguiente: Tomarás un becerro de la vacada y dos carneros sin defecto,

2 panes sin levadura y tortas sin levadura, amasadas con aceite, y hojaldras sin levadura untadas con aceite, hechas con flor de harina de trigo.

3 Pondrás todo esto en un canastillo, y lo ofrecerás, junto con el becerro y los dos carneros.

4 A Aarón y a sus hijos los llevarás a la puerta del tabernáculo de reunión, y los lavarás con agua.

5 Tomarás entonces las vestiduras, y vestirás a Aarón con la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y le sujetarás el cinto del efod;

6 luego le pondrás la mitra sobre la cabeza, y sobre la mitra pondrás la diadema santa.

7 A continuación, tomarás el aceite de consagrar y lo derramarás sobre la cabeza de Aarón, y así lo ungirás como sacerdote.

8 Harás que se acerquen sus hijos, y los vestirás con las túnicas.

9 Les sujetarás el cinto a Aarón y a sus hijos, y les atarás las tiaras, y recibirán el sacerdocio por derecho perpetuo. Así consagrarás a Aarón y a sus hijos.

10 »Después llevarás el becerro hasta el tabernáculo de reunión, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del becerro.

11 Matarás el becerro delante del Señor, a la entrada del tabernáculo de reunión.

12 Tomarás un poco de la sangre del becerro, y con tu dedo la pondrás sobre los cuernos del altar, y el resto de la sangre lo derramarás al pie del altar.

13 Tomarás también toda la grasa que cubre los intestinos, y la grasa que cubre el hígado y los dos riñones, y la quemarás sobre el altar.

14 Pero la carne del becerro, y su piel y su estiércol, los quemarás totalmente fuera del campamento, pues se trata de una ofrenda por el pecado.

15 »Tomarás uno de los carneros, y Aarón y sus hijos pondrán las manos sobre la cabeza del carnero,

16 al cual matarás, y su sangre la rociarás sobre y alrededor del altar.

17 Cortarás el carnero en pedazos, y lavarás sus intestinos y sus piernas, y las pondrás sobre sus pedazos y sobre su cabeza.

18 Luego quemarás todo el carnero sobre el altar, pues es un holocausto de olor grato en honor del Señor. Es una ofrenda quemada en honor del Señor.

19 »Tomarás luego el otro carnero, y Aarón y sus hijos pondrán las manos sobre la cabeza del carnero,

20 al cual matarás. Tomarás un poco de su sangre y la pondrás en el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, en el lóbulo de la oreja de sus hijos, en el dedo pulgar de sus manos derechas, y en el dedo gordo de sus pies derechos, y rociarás la sangre sobre y alrededor del altar.

21 La sangre que quede sobre el altar, y el aceite de la unción, la rociarás sobre Aarón y sobre sus vestiduras, sobre sus hijos y sobre las vestiduras de éstos. Así él y sus hijos quedarán santificados, lo mismo que sus vestiduras y las vestiduras de sus hijos.

22 »Tomarás luego la grasa del carnero, junto con la grasa que cubre los intestinos y la grasa del hígado, y la cola, los dos riñones, y la grasa que los cubre, y la espaldilla derecha, porque se trata de un carnero de consagración.

23 Del canastillo de los panes sin levadura presentado al Señor tomarás una torta grande de pan, una torta de pan de aceite y una hojaldra,

24 y todo esto lo pondrás en las manos de Aarón y de sus hijos, y lo mecerás delante del Señor como ofrenda mecida.

25 Después tomarás todo esto de sus manos y lo quemarás en el altar, junto con el holocausto, como olor grato delante del Señor. Se trata de una ofrenda encendida en honor del Señor.

26 »Tomarás el pecho del carnero de las consagraciones, que es de Aarón, y lo mecerás delante del Señor como ofrenda mecida. Esa porción será para ti.

27 Luego apartarás13 el pecho de la ofrenda mecida y la espaldilla de la ofrenda elevada, es decir, lo que fue mecido y lo que fue elevado del carnero de las consagraciones de Aarón y de sus hijos,

28 y todo esto les darás a Aarón y a sus hijos. Éste es un estatuto perpetuo para los hijos de Israel. Se trata de una ofrenda elevada y de los sacrificios de paz de los hijos de Israel. Es la porción que ellos elevan al Señor como ofrenda.

29 »Las vestiduras santas de Aarón las heredarán sus hijos después de él, para que con ellas sean ungidos y consagrados.

30 El hijo suyo que tome su lugar como sacerdote las vestirá durante siete días, cuando venga al tabernáculo de reunión para servir en el santuario.

31 »Tomarás el carnero de las consagraciones, y cocerás su carne en el lugar santo.

32 Aarón y sus hijos comerán la carne del carnero, y el pan que estará en el canastillo, a la entrada del tabernáculo de reunión.

33 Comerán aquello con lo que se haya hecho expiación, para consagrarlos y darles plena autoridad. Pero de esto no comerá ningún extraño, porque son ofrendas santas.

34 Si algo de la carne de las consagraciones y del pan queda para el día siguiente, lo que haya quedado lo quemarás en el fuego. No debe comerse, porque es una ofrenda santa.

35 »Harás con Aarón y sus hijos todo lo que yo te he mandado. Durante siete días los consagrarás,

36 y cada día ofrecerás el becerro del sacrificio por el pecado, para las expiaciones, y cuando hagas expiación por él deberás purificar y ungir el altar para santificarlo.

37 Durante siete días harás expiación por el altar, y lo santificarás, y será un altar santísimo. Cualquier cosa que toque el altar quedará santificada.

38 »Esto es lo que debes ofrecer sobre el altar diariamente y sin falta: dos corderos de un año.

39 Uno de los corderos lo ofrecerás por la mañana, y el otro cordero lo ofrecerás a la caída de la tarde.

40 Con cada cordero ofrecerás dos litros de flor de harina, amasada con un litro de aceite de olivas machacadas. Para la libación, ofrecerás un litro de vino.

41 El otro cordero lo ofrecerás a la caída de la tarde, en olor grato, como ofrenda encendida en honor del Señor, conforme a lo hecho para la ofrenda de la mañana y para su libación.

42 Esto será el holocausto continuo para las generaciones futuras, a la entrada del tabernáculo de reunión, delante del Señor, en donde yo me reuniré con ustedes para hablarles.

43 Allí me reuniré con los hijos de Israel, y el lugar será santificado con mi gloria.

44 Santificaré el tabernáculo de reunión y el altar, y santificaré también a Aarón y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes.

45 Yo habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios.

46 Así sabrán que yo soy el Señor su Dios, que los sacó de la tierra de Egipto para habitar en medio de ellos. Yo soy el Señor su Dios.
Éxodo 30
1 »Harás también un altar de madera de acacia para quemar el incienso.

2 Este altar será cuadrado, de cuarenta y cinco centímetros por lado, y noventa centímetros de alto. Sus cuernos serán parte del altar mismo.

3 Recubrirás de oro puro su cubierta, todo el derredor de sus paredes y sus cuernos, y lo rodearás con una cornisa de oro.

4 Le pondrás dos anillos de oro en las dos esquinas de ambos lados, por debajo de la cornisa, para pasar por ellos las varas con que será transportado.

5 Harás las varas de madera de acacia, y las recubrirás de oro,

6 y pondrás el altar delante del velo que está junto al arca del testimonio, es decir, delante del propiciatorio que está sobre el testimonio, que es donde me encontraré contigo.

7 Y cada mañana, cuando Aarón aliste las lámparas, quemará sobre él incienso aromático.

8 También quemará el incienso al anochecer, cuando Aarón encienda las lámparas. Éste será un rito perpetuo delante del Señor por todas las generaciones.

9 No ofrecerán sobre él ningún otro incienso ni holocausto ni ofrenda; tampoco derramarán sobre él libación alguna.

10 Con la sangre del sacrificio por el pecado, una vez al año Aarón hará expiación sobre los cuernos del altar. Por todas las generaciones, una vez al año hará expiación sobre él. Este altar será muy santo en honor del Señor.»

11 El Señor habló también con Moisés, y le dijo:

12 «Cuando hagas un recuento del número de los hijos de Israel, una vez que los hayas contado cada uno de ellos deberá darme a mí, el Señor, el rescate de su persona. Así no habrá mortandad entre ellos.

13 Todo aquel que sea contado deberá pagar cinco gramos de plata, que es la mitad del peso oficial del santuario. La ofrenda al Señor será de cinco gramos de plata.

14 Todo el que sea contado y que tenga más de veinte años de edad, deberá dar esta ofrenda al Señor.

15 Al dar la ofrenda al Señor para la expiación de personas, ni el rico dará más de cinco gramos de plata, ni el pobre dará menos.

16 Recibirás de los hijos de Israel el dinero de las expiaciones, y lo entregarás para el servicio del tabernáculo de reunión. Esto será para los hijos de Israel un memorial delante del Señor, para que se haga la expiación por ellos.»

17 El Señor le dijo también a Moisés:

18 «Harás también una fuente de bronce, con su base de bronce, para lavarse. La colocarás entre el tabernáculo de reunión y el altar, y en ella pondrás agua

19 para que Aarón y sus hijos se laven las manos y los pies.

20 Para que no mueran, ellos deberán lavarse con agua al entrar en el tabernáculo de reunión, y cuando se acerquen al altar para ministrar y quemar la ofrenda encendida en honor del Señor.

21 Deberán lavarse las manos y los pies, para que no mueran. Esto será un estatuto perpetuo para Aarón y su descendencia, por todas las generaciones.»

22 El Señor también le dijo a Moisés:

23 «Tomarás especias finas: seis kilos de la mejor mirra, tres kilos de canela aromática, tres kilos de cálamo aromático,

24 y seis kilos de canela, según el peso oficial del santuario, y tres litros de aceite de oliva.

25 Con esto harás un aceite aromático, es decir, un perfume, el cual será el aceite de la santa unción.

26 Con él ungirás el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio,

27 la mesa con todos sus utensilios, el candelero con todos sus utensilios, el altar del incienso,

28 el altar del holocausto con todos sus utensilios, y la fuente y su base.

29 De este modo los consagrarás, y serán cosas santísimas; todo lo que llegue a tocarlos, quedará santificado.

30 Ungirás también a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás para que sean mis sacerdotes.

31 Y hablarás con los hijos de Israel y les dirás: Éste será mi aceite de la santa unción, por todas las generaciones.

32 No se derramará sobre el cuerpo de ningún hombre, ni se hará otro aceite semejante, ni con esta composición. Es un aceite santo, y así deberán mantenerlo.

33 Cualquiera que componga un aceite semejante, y que lo derrame sobre algún extraño, será expulsado de su pueblo.»

34 Además, el Señor le dijo a Moisés: «Tomarás una misma cantidad de especias aromáticas, estacte, uña aromática, gálbano aromático e incienso puro,

35 y con todo eso prepararás el incienso aromático, bien mezclado, como un perfume, puro y santo.

36 Una parte la molerás muy fino, y ese polvo lo pondrás en el tabernáculo de reunión, delante del testimonio, que es donde yo me mostraré a ti. Será para ustedes una cosa santísima.

37 No harán ustedes otro incienso semejante a éste en su composición. Será para ti una cosa sagrada en honor del Señor.

38 Cualquiera que haga otro perfume como éste para disfrutar de su fragancia, será expulsado de su pueblo.»
Éxodo 31
1 El Señor habló con Moisés, y le dijo:

2 «Mira, yo he llamado por su nombre a Besalel hijo de Uri, hijo de Jur, de la tribu de Judá.

3 Lo he llenado del espíritu de Dios en sabiduría, inteligencia y ciencia, y en todo arte,

4 para crear nuevos diseños y trabajar en oro, plata y bronce,

5 y en el arte de engastar piedras preciosas y de trabajar la madera, y de realizar toda clase de trabajos.

6 Como podrás ver, he designado también a Aholiab hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, y a todos los de corazón sabio les he dado la capacidad de hacer todo lo que te he mandado:

7 el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio, el propiciatorio que va sobre ella, todos los utensilios del tabernáculo,

8 la mesa y sus utensilios, el candelero de oro puro y todos sus utensilios, el altar del incienso,

9 el altar del holocausto y todos sus utensilios, la fuente y su base,

10 las vestiduras del servicio, las vestiduras santas para Aarón el sacerdote, las vestiduras de sus hijos para que ejerzan el sacerdocio,

11 el aceite de la unción, y el incienso aromático para el santuario. Deberán hacerlo todo según lo que te he ordenado.»

12 Además, el Señor habló con Moisés, y le dijo:

13 «Tú hablarás con los hijos de Israel, y les dirás: “Ustedes deberán respetar mis días de reposo, porque es una señal entre ustedes y yo por todas las generaciones, para que sepan que yo soy el Señor, que los santifico.

14 Así que respetarán el día de reposo, porque es para ustedes un día santo. El que lo profane, será condenado a muerte. Sí, cualquiera que haga algún trabajo en ese día, será expulsado de su pueblo.”

15 Seis días se trabajará, pero el día séptimo es día de reposo consagrado a mí; cualquiera que trabaje en el día de reposo, será condenado a muerte.

16 Así que los hijos de Israel respetarán el día de reposo y lo celebrarán por todas las generaciones como un pacto perpetuo.

17 Será una señal para siempre entre los hijos de Israel y yo, porque yo, el Señor, hice en seis días los cielos y la tierra, y el séptimo día reposé.»

18 Cuando Dios terminó de hablar con Moisés en el monte Sinaí, le dio las dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo mismo de Dios.
Éxodo 32
1 Al ver el pueblo que Moisés tardaba en bajar del monte, fueron a ver a Aarón y le dijeron: «Anda, haznos unos dioses que vayan delante de nosotros, porque a este Moisés, que nos sacó de Egipto, no sabemos qué pudo haberle sucedido.»

2 Aarón les dijo: «Aparten los zarcillos de oro que sus mujeres, sus hijos y sus hijas llevan en las orejas, y tráiganmelos.»

3 Todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que llevaban en las orejas, y se los llevaron a Aarón.

4 Éste los recibió de sus manos, y con un buril les dio forma, hasta hacer de ellos un becerro de oro fundido. Y ellos dijeron entonces: «Israel, ¡éstos son los dioses que te sacaron de Egipto!»

5 Cuando Aarón vio esto, levantó un altar delante del becerro y proclamó: «¡Mañana celebraremos una fiesta en honor del Señor!»

6 Al día siguiente todos madrugaron, y ofrecieron holocaustos y presentaron ofrendas de paz, y el pueblo se sentó a comer y a beber, y comenzó a divertirse.

7 Entonces el Señor le dijo a Moisés: «Anda, baja del monte, porque el pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido.

8 Muy pronto se han apartado del camino que yo les señalé. Se han hecho un becerro de oro fundido, y lo están adorando, y le ofrecen sacrificios, mientras dicen: “Israel, ¡éstos son los dioses que te sacaron de Egipto!”»

9 El Señor también le dijo a Moisés: «Ya he podido ver que este pueblo es de dura cerviz.

10 Déjame, que mi ira contra ellos se va a encender y los voy a consumir. Pero de ti haré una gran nación.»

11 Entonces Moisés oró delante del Señor su Dios, y dijo: «Señor, ¿por qué habría de encenderse tu furor contra tu pueblo, si tú lo sacaste de Egipto con gran poder y con mano fuerte?

12 Los egipcios van a decir: “¡Dios los sacó para su mal! ¡Los sacó para matarlos en los montes y para borrarlos de la faz de la tierra!” ¿Y por qué van a decirlo? ¡Calma el ardor de tu ira, y no cometas este mal contra tu pueblo!

13 Acuérdate de tus siervos Abrahán, Isaac e Israel, a quienes les juraste por ti mismo: “Yo multiplicaré la descendencia de ustedes como las estrellas del cielo, y les daré toda esta tierra, de la cual les he hablado, para que sea su herencia para siempre.”»

14 Entonces el Señor cambió de parecer y ya no le hizo daño a su pueblo.

15 Moisés, por su parte, bajó del monte trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las cuales estaban escritas por ambos lados.

16 Las tablas eran obra de Dios, lo mismo que la escritura que estaba grabada sobre las tablas.

17 Josué oyó que el pueblo gritaba, así que le dijo a Moisés: «Hay en el campamento alaridos de guerra.»

18 Pero él respondió: «No son voces de vencedores. Ni son voces de gente derrotada. Lo que oigo son cantos de alegría.»

19 Y cuando Moisés llegó al campamento y vio el becerro y las danzas, se encendió su enojo y, arrojando lejos de sí las tablas, las quebró al pie del monte.

20 Luego tomó el becerro que habían hecho y lo quemó en el fuego, moliéndolo hasta reducirlo a polvo, y ese polvo lo esparció sobre las aguas y se las dio a beber a los hijos de Israel.

21 Luego, le dijo a Aarón: «¿Qué te ha hecho este pueblo, que lo has hecho cometer tan gran pecado?»

22 Aarón respondió: «Mi señor, no te enojes. Tú sabes que este pueblo se inclina a hacer lo malo.

23 Ellos me dijeron: “Haz unos dioses que nos vayan abriendo el paso. La verdad, no sabemos qué pudo haberle pasado a este Moisés que nos sacó de Egipto.”

24 Yo les respondí: “El que tenga oro, que lo aparte.” Entonces ellos me lo dieron, yo lo eché en el fuego, ¡y salió este becerro!»

25 Al ver Moisés que el pueblo estaba desenfrenado, porque, para vergüenza de ellos ante sus enemigos, Aarón se lo había permitido,

26 se puso a la entrada del campamento y dijo: «¿Quién está de parte del Señor? ¡Únase a mí!» Y todos los hijos de Leví se le unieron.

27 Entonces él les dijo: «Así ha dicho el Señor, el Dios de Israel: “Fájese cada uno de ustedes la espada al cinto, y vaya de puerta en puerta por el campamento, y mate cada uno a su hermano, a su amigo, o a su pariente.”»

28 Y los hijos de Leví hicieron lo que Moisés les ordenó, y ese día cayeron a filo de espada como tres mil hombres del pueblo.

29 Entonces Moisés dijo: «Hoy ustedes se han consagrado al Señor. Hoy el Señor les ha dado su bendición, pues cada uno de ustedes se ha consagrado en su hijo y en su hermano.»

30 Al día siguiente, Moisés le dijo al pueblo: «Ustedes han cometido un gran pecado. Pero voy ahora a subir al monte, y hablaré con el Señor; tal vez pueda apaciguarlo acerca del pecado de ustedes.»

31 Y volvió Moisés para hablar con el Señor, y le dijo: «Este pueblo ha cometido un gran pecado, pues se hicieron dioses de oro. Te ruego

32 que les perdones su pecado. De lo contrario, ¡bórrame ya del libro que has escrito!»

33 Y el Señor le respondió: «Borraré de mi libro al que peque contra mí.

34 Tú ve y lleva ya a este pueblo al lugar que te he dicho. Mi ángel irá delante de ti. Pero cuando tenga que castigarlos por su pecado, los castigaré.»

35 Y el Señor hirió al pueblo por el becerro que Aarón había hecho para ellos
Éxodo 33
1 El Señor le dijo a Moisés: «Anda, vete ya de aquí, con el pueblo que sacaste de Egipto, y llévalos a la tierra que prometí darles a Abrahán, Isaac y Jacob, cuando dije: “Se la daré a tu descendencia.”

2 Yo enviaré un ángel para que vaya delante de ti, y expulsaré a los cananeos y a los amorreos, a los hititas y a los ferezeos, y a los jivitas y jebuseos.

3 Esa tierra fluye leche y miel. Pero yo no iré contigo, porque eres un pueblo de dura cerviz y bien podría yo consumirte en el camino.»

4 Cuando el pueblo se enteró de esta mala noticia, se vistieron de luto y ninguno se puso sus joyas.

5 Y es que el Señor le había dicho a Moisés: «Diles a los hijos de Israel: “Ustedes son un pueblo de dura cerviz. Si acaso los acompañara, en cualquier momento podría acabar con ustedes.” Así que, quítense ahora sus joyas, para que yo sepa lo que tengo que hacer.»

6 Y así, desde que partieron del monte Horeb los hijos de Israel se despojaron de sus joyas.

7 Moisés tomó el tabernáculo y lo plantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó «Tabernáculo de Reunión». Todo el que buscaba al Señor iba hasta el tabernáculo de reunión, el cual estaba fuera del campamento.

8 Cada vez que Moisés iba al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba y se quedaba de pie, a la entrada de su tienda, y seguían a Moisés con la mirada, hasta que él entraba en el tabernáculo.

9 Al entrar Moisés en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se quedaba a la entrada del tabernáculo, y entonces el Señor hablaba con Moisés.

10 Y cuando todo el pueblo veía la columna de nube a la entrada del tabernáculo, se levantaba cada uno e iba a la entrada de su tienda para adorar.

11 Y el Señor hablaba con Moisés cara a cara, como habla cualquiera con su compañero. Después Moisés volvía al campamento, pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba del tabernáculo.

12 Moisés le dijo entonces al Señor: «Mira, tú me has dicho: “Llévate de aquí a este pueblo”; pero no me has dicho a quién vas a enviar conmigo. Lejos de eso, insistes: “Yo te conozco. Sé quién eres, y te has ganado mi favor.”

13 Ahora bien, si en verdad me he ganado tu favor, te ruego que me hagas saber qué planes tienes. Así sabré si en verdad me he ganado tu favor. ¡Toma en cuenta que esta gente es tu pueblo!»

14 Y el Señor le dijo: «Mi presencia irá contigo, y te haré descansar.»

15 Pero Moisés respondió: «Si tú no vas a venir conmigo, no nos saques de aquí.

16 ¿Cómo vamos a saber tu pueblo y yo que en verdad me he ganado tu favor? ¡Lo sabremos sólo si vienes con nosotros, y sólo si tu pueblo y yo somos apartados de todos los pueblos que hay sobre la faz de la tierra!»

17 El Señor le dijo a Moisés: «Tan cierto es que te has ganado mi favor, y que te conozco por nombre, que voy a hacer lo que me has pedido.»

18 Entonces Moisés dijo: «Te ruego que me muestres tu gloria.»

19 Y el Señor le respondió: «Voy a hacer que todo mi bien pase delante de ti, y delante de ti voy a proclamar mi nombre, que es EL SEÑOR. Porque soy misericordioso con quien quiero ser misericordioso, y soy clemente con quien quiero ser clemente.»

20 El señor dijo también: «Mi rostro no podrás verlo, porque nadie puede ver mi rostro y seguir viviendo.»

21 Y añadió: «¡Mira! Aquí en la roca, junto a mí, hay un lugar. Quédate allí;

22 y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la roca y te cubriré con mi mano mientras paso.

23 Después de eso apartaré mi mano, y podrás ver mis espaldas, pero no mi rostro.»

Éxodo 34

1 El Señor le dijo a Moisés: «Pule dos tablas de piedra, como las primeras, y yo escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las primeras tablas, las que hiciste pedazos.

2 Así que prepárate para mañana, y sube temprano al monte Sinaí. Preséntate ante mí en la cumbre del monte.

3 Que no suba nadie contigo, ni se asome nadie en todo el monte. Tampoco debe haber ovejas ni bueyes paciendo delante del monte.»

4 Moisés pulió dos tablas de piedra, como las primeras, y por la mañana se levantó y subió al monte Sinaí, tal y como el Señor se lo ordenó. En sus manos llevaba las dos tablas de piedra.

5 Y el Señor descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando su nombre.

6 Luego el Señor pasó delante de Moisés, y proclamó: «¡EL SEÑOR! ¡EL SEÑOR! ¡Dios misericordioso y clemente! ¡Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad!

7 ¡Es misericordioso por mil generaciones! ¡Perdona la maldad, la rebelión y el pecado, pero de ningún modo declara inocente al malvado! ¡Castiga la maldad de los padres en los hijos y en los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación!»

8 Con gran rapidez Moisés bajó la cabeza hacia el suelo, y adoró.

9 Luego dijo: «Señor, si me he ganado tu favor, quédate en medio de nosotros. Éste es un pueblo de dura cerviz, así que perdona nuestra maldad y nuestro pecado, ¡y recíbenos como tu pueblo!»

10 El Señor contestó: «Mira, yo hago un pacto delante de todo tu pueblo. Voy a realizar maravillas nunca antes vistas en toda la tierra, ni en nación alguna. Todo el pueblo, en medio del cual tú estás, verá las obras tan sorprendentes que yo, el Señor, haré contigo.

11 »Tú cumple lo que hoy te mando. Verás que voy a echar de tu presencia a los amorreos y cananeos, y a los hititas, ferezeos, jivitas y jebuseos.

12 Pero ten cuidado. No hagas alianzas con los habitantes de la tierra a la que vas a entrar, para que no te sean un tropiezo.

13 Ustedes derribarán sus altares y harán pedazos sus estatuas y sus imágenes de Asera.

14 De ninguna manera te inclinarás ante ningún otro dios, porque yo, el Señor, soy un Dios celoso. Mi nombre es “Dios celoso”.

15 Por lo tanto, no harás alianza con los habitantes de esa tierra, porque ustedes podrían prostituirse al ir en pos de sus dioses, y entonces ofrecerán sacrificios a sus dioses, y los invitarán a comer de sus sacrificios,

16 o casarán a sus hijas con tus hijos, y al prostituirse sus hijas por seguir a sus dioses, harán que también tus hijos se prostituyan al seguir a los dioses de ellas.

17 »No te harás dioses de metal fundido.

18 »Celebrarás la fiesta de los panes sin levadura. Comerás pan sin levadura durante siete días, como te lo he ordenado, en el tiempo señalado del mes de Aviv; porque fue en ese mes de Aviv cuando saliste de Egipto.

19 »Todo primogénito me pertenece, lo mismo que toda primera cría de tu ganado, sea de vaca o de oveja, siempre y cuando sea macho.

20 A la primera cría del asno la redimirás con un cordero; pero, si no lo redimes, le romperás el cuello. »Rescatarás a todos tus hijos primogénitos. Y nadie debe presentarse ante mí con las manos vacías.

21 »Seis días trabajarás, pero el séptimo día descansarás. Aun si debieras arar o segar, descansarás.

22 »Celebrarás también la fiesta de las semanas, la fiesta de las primicias de la siega del trigo, y la fiesta de la cosecha al terminar el año.

23 Tres veces al año se presentarán todos tus varones delante de mí, tu Señor y Dios, el Dios de Israel.

24 Porque yo arrojaré de tu presencia a las naciones, y ensancharé tu territorio, y cuando subas a presentarte ante mí, el Señor tu Dios, tres veces al año, nadie codiciará tu tierra.

25 »No ofrecerás con la sangre de mi sacrificio nada que tenga levadura. Tampoco se dejará hasta el día siguiente nada del animal sacrificado en la fiesta de la pascua.

26 »Llevarás a la casa del Señor tu Dios los primeros frutos de tu tierra. »No guisarás el cabrito en la leche de su madre.»

27 El Señor le dijo a Moisés: «Pon estas palabras por escrito, porque el pacto que he hecho contigo y con Israel tiene como base estas palabras.»

28 Y Moisés estuvo allí, con el Señor, cuarenta días y cuarenta noches. No comió pan, ni bebió agua, pero sí escribió en las tablas de piedra las palabras del pacto, es decir, los diez mandamientos.

29 Y sucedió que, cuando Moisés bajó del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, no sabía que, después de haber hablado con Dios, la tez de su rostro resplandecía.

30 Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés, y vieron que la piel de su rostro resplandecía, así que tuvieron miedo de acercarse a él.

31 Pero Moisés los llamó, y cuando Aarón y todos los príncipes de la congregación regresaron, Moisés les habló.

32 Después se acercaron todos los hijos de Israel, y Moisés les ordenó cumplir con todo lo que el Señor le había dicho en el monte Sinaí.

33 Y cuando Moisés terminó de hablar con ellos, se puso un velo sobre el rostro.

34 Cuando Moisés se presentaba ante el Señor para hablar con él, se quitaba el velo mientras estaba adentro, y al salir les comunicaba a los hijos de Israel lo que el Señor le había ordenado.

35 Al mirar los hijos de Israel el rostro de Moisés, veían que la piel de su rostro resplandecía; pero Moisés volvía a cubrir su rostro con un velo, hasta que entraba de nuevo a hablar con Dios.
Éxodo 35
1 Moisés convocó a toda la congregación de los hijos de Israel, y les dijo: «Esto es lo que el Señor les manda hacer:

2 »Seis días se trabajará, pero el día séptimo será para ustedes un día santo de reposo en honor del Señor. Cualquiera que en ese día haga algún trabajo, será condenado a muerte.

3 »En día de reposo no encenderán ustedes ningún fuego en ninguna de sus casas.»

4 Moisés habló con toda la congregación de los hijos de Israel, y les dijo: «Esto es lo que el Señor dice y ordena:

5 »Recojan entre ustedes una ofrenda para el Señor. Todo corazón generoso presentará al Señor oro, plata, bronce,

6 azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabra,

7 pieles de carnero teñidas de rojo, pieles de delfín, madera de acacia,

8 aceite para las lámparas, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático,

9 y piedras de ónice y piedras preciosas para engastarlas en el efod y en el pectoral.

10 »Todos ustedes, los que tengan un corazón sabio, vendrán y harán todas las cosas que el Señor ha ordenado hacer:

11 el tabernáculo y su tienda, su cubierta, sus corchetes, sus tablas, sus travesaños, sus columnas y sus bases;

12 el arca y sus varas, el propiciatorio, el velo de la tienda,

13 la mesa y sus varas, y todos sus utensilios; el pan de la proposición,

14 el candelero del alumbrado y sus utensilios y lámparas, y el aceite para las lámparas;

15 el altar del incienso y sus varas, el aceite de la unción, el incienso aromático, la cortina de la puerta para la entrada del tabernáculo,

16 el altar del holocausto, su enrejado de bronce y sus varas, y todos sus utensilios; la fuente con su base,

17 las cortinas del atrio y sus columnas y bases, la cortina de la puerta del atrio,

18 las estacas del tabernáculo, y las estacas del atrio y sus cuerdas;

19 las vestiduras del servicio para ministrar en el santuario, las vestiduras sagradas del sacerdote Aarón, y las vestiduras de sus hijos para su ministerio sacerdotal.»

20 Toda la congregación de los hijos de Israel salió de la presencia de Moisés,

21 y todos los que en su corazón quisieron hacerlo, y todos los que de voluntad se sintieron impulsados, presentaron al Señor una ofrenda para la obra del tabernáculo de reunión, para todo su servicio, y para las vestiduras sagradas.

22 Hombres y mujeres se presentaron por su propia voluntad, y llevaron cadenas, zarcillos, anillos, brazaletes y toda clase de joyas de oro. Todos ofrecían oro al Señor.

23 Todos llevaban lo que tenían: azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabra, pieles de carnero teñidas de rojo, o pieles de delfín.

24 Llevaban al Señor todo lo que podían ofrecer: plata, bronce, y madera de acacia, para toda la obra del servicio.

25 Además todas las mujeres de corazón sabio hilaban con sus manos, y llevaban lo que habían hilado: azul, púrpura, carmesí o lino fino.

26 Todas las mujeres cuyo corazón y sabiduría las impulsó, hilaron pelo de cabra.

27 Los príncipes llevaron piedras de ónice y piedras preciosas para engastarlas en el efod y en el pectoral,

28 así como las especias aromáticas, el aceite para las lámparas y para el aceite de la unción, y para el incienso aromático.

29 Todos los hijos de Israel, hombres y mujeres, que por su voluntad y de corazón quisieron hacerlo, llevaron al Señor una ofrenda voluntaria para toda la obra que, por medio de Moisés, el Señor había ordenado hacer.

30 Moisés les dijo a los hijos de Israel: «Como pueden ver, el Señor ha designado a Besalel hijo de Uri, hijo de Jur, de la tribu de Judá.

31 Lo ha llenado del espíritu de Dios y le ha dado sabiduría, inteligencia, ciencia y dotes artísticas,

32 para crear diseños y para trabajar en oro, plata y bronce,

33 en el tallado y engaste de piedras preciosas, y en todo trabajo ingenioso en madera.

34 Además, a él y a Aholiab hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, les ha dado la capacidad de enseñar;

35 ha llenado de sabiduría su corazón, para que hagan toda clase de obra artística y creativa en los telares, y de trabajos y diseños bordados en azul, púrpura, carmesí, y lino fino.
Éxodo 36
1 »Así que serán Besalel y Aholiab los que harán todo lo que el Señor nos ha ordenado hacer, junto con todos aquellos a quienes el Señor haya dado un corazón lleno de sabiduría e inteligencia para llevar a cabo toda la obra del servicio del santuario.»

2 Moisés llamó entonces a Besalel y a Aholiab, lo mismo que a todos aquellos a quienes el Señor había llenado su corazón de sabiduría, y a quienes se sintieron movidos a presentarse para trabajar en la obra.

3 Ellos recogieron toda la ofrenda que estaba delante de Moisés, y que los hijos de Israel habían llevado para la obra del servicio del santuario, y se dispusieron a hacerla. Mientras tanto, todos los días el pueblo seguía llevando ofrendas voluntarias.

4 Era tanto lo que llevaban, que todos los maestros de obra del santuario suspendieron sus trabajos

5 y fueron a decirle a Moisés: «El pueblo está trayendo mucho más de lo necesario para la obra que el Señor ha ordenado hacer.»

6 Entonces Moisés mandó pregonar por el campamento: «Que ningún hombre ni mujer traiga ni haga nada más para la ofrenda del santuario.» Y fue así como se le impidió al pueblo ofrecer más,

7 pues tenían material abundante para hacer toda la obra, y aun sobraba.

8 De entre los que hacían la obra, todos los de corazón sabio hicieron el tabernáculo con diez cortinas de lino torcido, azul, púrpura y carmesí, con querubines bellamente trabajados.

9 Cada cortina medía doce y medio metros de largo por dos metros de ancho, y trece y medio metros de largo por un metro y ochenta centímetros de ancho, y las once cortinas eran de la misma medida.

10 Cinco cortinas las unieron una con la otra, y lo mismo hicieron con las otras cinco cortinas.

11 Hicieron lazos de azul en la orilla de la cortina que estaba al extremo de la primera serie, y lo mismo hicieron en la orilla de la cortina final de la segunda serie.

12 Se hicieron cincuenta lazos en la primera cortina, y otros cincuenta lazos en la orilla de la cortina de la segunda serie. Los lazos de una correspondían con los de la otra.

13 También se hicieron cincuenta corchetes de oro, con los cuales se enlazaron las cortinas una con otra, y así se formó un tabernáculo.

14 Se hicieron también once cortinas de pelo de cabra para una tienda sobre el tabernáculo.

15 Una de las cortinas medía trece y medio metros de largo por un metro y ochenta centímetros de ancho, y las once cortinas eran de la misma medida.

16 Cinco de las cortinas se unieron aparte, y también aparte las otras seis cortinas.

17 Se hicieron también cincuenta lazos en la orilla de la cortina que estaba al extremo de la primera serie, y otros cincuenta lazos en la orilla de la cortina final de la segunda serie.

18 También se hicieron cincuenta corchetes de bronce para enlazar la tienda, de modo que fuese una sola,

19 y para la tienda se hizo una cubierta de piel de carnero teñida de rojo, y para la parte superior otra cubierta de piel de delfín.

20 Además se hicieron para el tabernáculo las tablas derechas de madera de acacia.

21 Cada tabla medía cuatro y medio metros de largo por sesenta y cinco centímetros de ancho.

22 Cada tabla tenía dos espigas para que se unieran la una con la otra. Así se hicieron todas las tablas del tabernáculo.

23 Se hicieron las tablas para el tabernáculo: veinte tablas para el lado sur,

24 y cuarenta bases de plata que iban debajo de las veinte tablas, es decir, dos bases debajo de cada tabla, para sus dos espigas, y dos bases debajo de otra tabla para sus dos espigas.

25 Para el otro lado del tabernáculo, al lado norte, se hicieron otras veinte tablas,

26 con sus cuarenta bases de plata, es decir, dos bases debajo de una tabla, y dos bases debajo de otra tabla.

27 Para el lado occidental del tabernáculo se hicieron seis tablas,

28 y dos tablas para las esquinas del tabernáculo, en los dos costados.

29 Éstas se unían desde abajo, y por arriba se ajustaban con una bisagra; así hizo con una y con otra en las dos esquinas.

30 Así que eran ocho tablas y dieciséis bases de plata, dos bases debajo de cada tabla.

31 Se hicieron también los travesaños de madera de acacia; cinco para las tablas de un lado del tabernáculo,

32 cinco travesaños para las tablas del otro lado del tabernáculo, y cinco más para las tablas del lado posterior del tabernáculo, es decir, hacia el occidente.

33 El travesaño de en medio se hizo pasar por en medio de las tablas, de un extremo al otro.

34 Se recubrieron de oro las tablas, y se hicieron de oro los anillos por donde pasaban los travesaños, y también los travesaños se recubrieron de oro.

35 Se hizo también el velo de azul, púrpura, carmesí y lino torcido. Se hizo con querubines bellamente trabajados.

36 Para el velo se hicieron cuatro columnas de madera de acacia, y se recubrieron de oro. Sus capiteles eran de oro, y se fundieron cuatro bases de plata.

37 El velo para la puerta del tabernáculo se hizo de azul, púrpura, carmesí y lino torcido, recamado artísticamente,

38 con sus cinco columnas y sus capiteles, y se recubrieron de oro los capiteles y las molduras. Sus cinco bases estaban hechas de bronce.
Éxodo 37
1 Además, Besalel hizo el arca de madera de acacia, que medía un metro y diez centímetros de largo, sesenta y cinco centímetros de ancho y sesenta y cinco centímetros de alto.

2 La recubrió de oro puro por dentro y por fuera, y alrededor le puso una cornisa de oro.

3 Además, fundió para ella cuatro anillos de oro para sus cuatro esquinas, y le puso dos anillos en un lado y dos anillos en el otro.

4 Hizo también varas de madera de acacia, y las recubrió de oro.

5 Metió las varas por los anillos en los costados del arca, para transportarla.

6 Hizo también el propiciatorio de oro puro; medía un metro y diez centímetros de largo, y sesenta y cinco centímetros de ancho.

7 También hizo los dos querubines de oro, labrados a martillo, en los dos extremos del propiciatorio.

8 Un querubín estaba en un extremo, y el otro querubín en el otro extremo; los querubines en sus dos extremos formaban una sola pieza con el propiciatorio.

9 Y los querubines extendían sus alas por encima del propiciatorio y lo cubrían con sus alas; sus rostros quedaban el uno frente al otro, y miraban hacia el propiciatorio.

10 Besalel hizo también la mesa de madera de acacia. Medía noventa centímetros de largo, cuarenta y cinco centímetros de ancho, y sesenta y cinco centímetros de alto.

11 La recubrió de oro puro, y alrededor le puso una cornisa de oro.

12 Alrededor le puso también una moldura de siete centímetros de ancho, y alrededor de la moldura puso una cornisa de oro.

13 También le hizo cuatro anillos de oro fundido, y los puso en las cuatro esquinas que correspondían a sus cuatro patas.

14 Los anillos quedaban debajo de la moldura, y por ellos se metían las varas para transportar la mesa.

15 Hizo las varas de madera de acacia para transportar la mesa, y las recubrió de oro.

16 También hizo de oro fino los utensilios que habían de estar sobre la mesa, es decir, sus platones, sus cucharas, sus cubiertos y sus tazones para las libaciones.

17 Hizo también el candelero de oro puro, labrado a martillo; de oro eran también su pie, su caña, sus copas, sus manzanas y sus flores.

18 De sus costados salían seis brazos; tres de un lado del candelero, y otros tres del otro lado del candelero.

19 En uno de los brazos había tres copas en forma de flor de almendro, una manzana y una flor, y en otro brazo había otras tres copas en forma de flor de almendro, una manzana y una flor. Esto mismo había en los seis brazos que salían del candelero.

20 En la caña del candelero había cuatro copas en forma de flor de almendro, con sus manzanas y sus flores,

21 una manzana debajo de los dos brazos del mismo, y otra manzana debajo de los otros dos brazos del mismo, y otra manzana debajo de los otros dos brazos del mismo, conforme a los seis brazos que salían de él.

22 Sus manzanas y sus brazos eran del mismo material, es decir, todo era una sola pieza de oro puro labrada a martillo.

23 Hizo también de oro puro sus siete lamparillas, sus despabiladeras y sus platillos.

24 Para hacer el candelero y todos sus utensilios usó treinta kilos de oro puro.

25 También hizo de madera de acacia el altar del incienso. Era cuadrado, y medía cuarenta y cinco centímetros de largo por cuarenta y cinco centímetros de ancho, y noventa centímetros de alto, y sus cuernos eran de la misma pieza.

26 Recubrió de oro puro su cubierta y sus paredes alrededor, y sus cuernos, y alrededor le puso una cornisa de oro.

27 Le hizo también dos anillos de oro en las dos esquinas de los dos lados, por debajo de la cornisa, para meter por ellos las varas con que había de ser transportado.

28 Las varas las hizo de madera de acacia, y las recubrió de oro.

29 Hizo también el aceite de la unción santa, y el incienso puro, aromático, es decir, semejante a un perfume.
Éxodo 38
1 Besalel hizo de madera de acacia el altar del holocausto. Era cuadrado, y medía cinco codos de largo por cinco codos de ancho y tres codos de alto.

2 Hizo los cuernos para sus cuatro esquinas, los cuales eran de una misma pieza con el altar, y lo recubrió de bronce.

3 Hizo también todos los utensilios del altar; calderos, tenazas, tazones, garfios y palas; y todos ellos los hizo de bronce.

4 Para el altar hizo un enrejado de bronce, a manera de rejilla, la cual puso por debajo de su cerco, hasta la mitad del altar.

5 También fundió cuatro anillos para los cuatro extremos del enrejado de bronce, para meter las varas.

6 Las varas las hizo de madera de acacia, y las recubrió de bronce.

7 Luego metió las varas por los anillos en los costados del altar, para poder transportarlo. El altar lo hizo hueco y de tablas.

8 Con los espejos de las mujeres que velaban a la entrada del tabernáculo de reunión, hizo también la fuente de bronce y su base de bronce.

9 También hizo el atrio. Por el lado sur, las cortinas del atrio medían cien codos y eran de lino torcido.

10 Sus columnas eran veinte, con sus veinte bases de bronce. Los capiteles de las columnas y sus molduras eran de plata.

11 Por el lado norte, las cortinas eran de cien codos, con sus veinte columnas y veinte bases de bronce. Los capiteles de las columnas y sus molduras eran de plata.

12 Por el occidente, las cortinas eran de cincuenta codos, con sus diez columnas y sus diez bases. Los capiteles de las columnas y sus molduras eran de plata.

13 Por el oriente, las cortinas eran de cincuenta codos.

14 En un lado había cortinas de quince codos, con sus tres columnas y sus tres bases.

15 Al otro lado, de uno y otro lado de la puerta del atrio, había cortinas de quince codos, con sus tres columnas y sus tres bases.

16 Todas las cortinas que rodeaban el atrio eran de lino torcido.

17 Las bases de las columnas eran de bronce, y los capiteles de las columnas y sus molduras eran de plata, lo mismo que las cubiertas de las cabezas de ellas, que también eran de plata, y todas las columnas del atrio tenían molduras de plata.

18 La cortina de la entrada del atrio estaba recamada artísticamente, de azul, púrpura, carmesí y lino torcido, y tenía veinte codos de largo y cinco codos de ancho, que era también su altura, como las cortinas del atrio.

19 Tenía cuatro columnas, con sus cuatro bases de bronce y sus capiteles de plata; las cubiertas de sus capiteles y sus molduras también eran de plata.

20 Todas las estacas del tabernáculo y del atrio que lo rodeaba eran de bronce.

21 Ésta es la contabilidad del tabernáculo del testimonio, que por orden de Moisés llevaron los levitas, bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.

22 Besalel hijo de Uri, hijo de Jur, de la tribu de Judá, hizo todas las cosas que el Señor le ordenó a Moisés,

23 con la ayuda de Aholiab hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, que era artífice, diseñador y recamador en azul, púrpura, carmesí y lino fino.

24 Todo el oro que se empleó en la obra total del santuario, y que fue oro ofrendado, llegó a novecientos sesenta y cinco kilos, según el peso oficial del santuario.

25 Y la plata de los que fueron contados en la congregación llegó a tres mil trescientos diecinueve kilos y medio, según el peso oficial del santuario.

26 Todos los mayores de veinte años que fueron censados sumaron seiscientos tres mil quinientos cincuenta personas, y dieron cinco gramos de plata por cabeza, según el peso oficial del santuario.

27 También se dieron tres mil trescientos kilos de plata para fundir las cien bases del santuario y las bases del velo, es decir, se dieron treinta y tres kilos de plata para cada base.

28 Con la plata que se recogió de entre toda la comunidad se hicieron los capiteles de las columnas, se recubrieron los capiteles de ellas, y se sujetaron.

29 El bronce ofrendado llegó a dos mil trescientos treinta y seis kilos con cuatrocientos gramos,

30 del cual se hicieron las bases de la puerta del tabernáculo de reunión, el altar de bronce y su enrejado de bronce, todos los utensilios del altar,

31 las bases del atrio alrededor, las bases de la puerta del atrio, todas las estacas del tabernáculo y todas las estacas del atrio alrededor.
Éxodo 39
1 Del azul, púrpura y carmesí se hicieron las vestiduras del ministerio para servir en el santuario, y se hicieron también las vestiduras sagradas para Aarón, tal y como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

2 Se hizo también el efod de oro con azul, púrpura, carmesí y lino torcido.

3 Se hicieron láminas de oro, y se cortaron hilos para entretejerlos primorosamente con el azul, la púrpura, el carmesí y el lino.

4 Se hicieron las hombreras, para que se juntaran y quedaran unidas en sus dos extremos.

5 El cinto del efod que iba sobre éste era del mismo material y elaborado de la misma manera: de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido, tal y como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

6 Se labraron las piedras de ónice y se montaron en engastes de oro, con grabados de sello y con los nombres de los hijos de Israel,

7 y se pusieron sobre las hombreras del efod, como piedras memoriales para los hijos de Israel, tal y como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

8 Se hizo también el pectoral, bellamente trabajado, de la misma manera que el efod: de oro, azul, púrpura, carmesí y lino torcido.

9 Era cuadrado, y doble, y medía veintidós centímetros de largo y veintidós centímetros de ancho.

10 Se engastaron en él cuatro hileras de piedras preciosas. La primera hilera tenía un sardio, un topacio y un carbunclo;

11 la segunda hilera tenía una esmeralda, un zafiro y un diamante;

12 la tercera hilera tenía un jacinto, una ágata y una amatista,

13 y la cuarta hilera tenía un berilo, un ónice y un jaspe. Todas las piedras estaban montadas en engastes de oro.

14 Eran doce piedras, según el número de los nombres de los hijos de Israel, y cada grabado de sello tenía el nombre de una de las doce tribus.

15 Se hicieron también sobre el pectoral los cordones de oro puro en forma de trenza.

16 Se hicieron también dos engastes y dos anillos de oro, y se pusieron dos anillos de oro en los dos extremos del pectoral.

17 Los dos cordones de oro se fijaron en los dos anillos, en los extremos del pectoral.

18 Se fijaron también los otros dos extremos de los dos cordones de oro en los dos engastes que había por delante, sobre las hombreras del efod.

19 Se hicieron también otros dos anillos de oro, los cuales pusieron en los dos extremos del pectoral, en su orilla, frente a la parte baja del efod.

20 Se hicieron además dos anillos de oro, los cuales se pusieron en la parte delantera de las dos hombreras del efod, hacia abajo, cerca de su juntura, sobre el cinto del efod.

21 Y ataron el pectoral por sus anillos a los anillos del efod con un cordón de azul, para que quedara sobre el cinto del mismo efod y no se apartara del efod el pectoral, tal y como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

22 Se hizo también el manto del efod, tejido artísticamente, todo de azul,

23 con una abertura en el centro, como el cuello de un coselete, con un borde alrededor de la abertura, para que no se rompiera.

24 En las orillas del manto se hicieron granadas de azul, púrpura, carmesí y lino torcido.

25 Se hicieron también campanillas de oro puro, y se pusieron campanillas entre las granadas en las orillas del manto, alrededor, entre las granadas;

26 una campanilla y una granada, otra campanilla y otra granada, en las orillas alrededor del manto, para ministrar, tal y como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

27 De igual manera, para Aarón y para sus hijos se hicieron las túnicas de lino fino, tejidas artísticamente,

28 lo mismo que la mitra de lino fino, y los adornos de las tiaras de lino fino, y los calzoncillos de lino torcido.

29 También el cinto de lino torcido, de azul, púrpura y carmesí, recamado artísticamente, tal y como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

30 Se hizo también la placa de oro puro para la diadema santa, y se escribió en ella, a manera de sello: CONSAGRADO AL SEÑOR.

31 En ella se puso un cordón de azul para colocarla por arriba de la mitra, tal y como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

32 Así concluyó la obra del tabernáculo de reunión, y los hijos de Israel hicieron todo tal y como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

33 Y llevaron el tabernáculo a Moisés, es decir, el tabernáculo y todos sus utensilios: sus corchetes, sus tablas, sus travesaños, sus columnas, sus bases,

34 la cubierta de piel de carnero teñida de rojo, la cubierta de piel de delfín, el velo del frente,

35 el arca del testimonio y sus varas, el propiciatorio,

36 la mesa con todos sus vasos, el pan de la proposición,

37 el candelero de oro puro, sus lamparillas, las lamparillas que debían mantenerse en orden y todos sus utensilios, el aceite para las lámparas,

38 el altar de oro, el aceite de la unción, el incienso aromático, la cortina para la entrada del tabernáculo,

39 el altar de bronce con su enrejado de bronce, sus varas y todos sus utensilios, la fuente y su base,

40 las cortinas del atrio, sus columnas y sus bases, la cortina para la entrada del atrio, sus cuerdas y sus estacas, todos los utensilios del servicio del tabernáculo de reunión,

41 las vestiduras del servicio para ministrar en el santuario, las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarón, y las vestiduras de sus hijos, para ministrar en el sacerdocio.

42 Los hijos de Israel hicieron todo en conformidad con todo lo que el Señor le había ordenado a Moisés.

43 Y cuando Moisés vio toda la obra, y comprobó que la habían hecho tal y como el Señor lo había ordenado, los bendijo.
Éxodo 40
1 El Señor habló con Moisés, y le dijo:

2 «El primer día del mes primero harás que se levante el tabernáculo de reunión,

3 y en él pondrás el arca del testimonio, y la cubrirás con el velo.

4 Meterás la mesa, y la pondrás en orden; meterás también el candelero, y encenderás sus lámparas;

5 pondrás el altar de oro para el incienso delante del arca del testimonio, y pondrás la cortina frente a la entrada del tabernáculo.

6 Después pondrás el altar del holocausto frente a la entrada del tabernáculo de reunión.

7 Luego pondrás la fuente entre el tabernáculo de reunión y el altar, y en ella pondrás agua.

8 Finalmente, pondrás el atrio alrededor, y la cortina a la entrada del atrio.

9 Tomarás entonces el aceite de la unción, y ungirás el tabernáculo y todo lo que está en él; y lo santificarás con todos sus utensilios, y será santo.

10 Ungirás también el altar del holocausto y todos sus utensilios, y santificarás el altar, y será un altar santísimo.

11 De igual manera, ungirás la fuente y su base, y la santificarás.

12 Luego llevarás a Aarón y a sus hijos a la entrada del tabernáculo de reunión, y los lavarás con agua;

13 harás que Aarón se ponga las vestiduras sagradas, y lo ungirás y consagrarás, para que sea mi sacerdote.

14 Después harás que se acerquen sus hijos, y les vestirás las túnicas

15 y los ungirás, como ungiste a su padre. Así serán mis sacerdotes, y su unción les servirá por sacerdocio perpetuo, por todas las generaciones.»

16 Moisés hizo todo conforme a lo que el Señor le había mandado hacer.

17 Así, el tabernáculo fue erigido en el día primero del primer mes del segundo año.

18 Moisés ordenó levantar el tabernáculo, asentó sus bases, colocó sus tablas, puso sus travesaños, e hizo que se levantaran sus columnas.

19 Levantó la tienda sobre el tabernáculo, y encima del mismo puso la sobrecubierta, tal y como el Señor se lo había ordenado.

20 Luego Moisés tomó el testimonio y lo puso dentro del arca, y colocó las varas en el arca, y sobre el arca puso el propiciatorio.

21 Metió el arca en el tabernáculo, extendió el velo, y ocultó el arca del testimonio, tal y como el Señor se lo había ordenado.

22 En el lado norte de la cortina, fuera del velo, Moisés puso la mesa en el tabernáculo de reunión,

23 y sobre ella puso por orden los panes delante del Señor, tal y como el Señor se lo había ordenado.

24 En el lado sur de la cortina, en el tabernáculo de reunión, frente a la mesa, Moisés puso el candelero,

25 y encendió las lámparas delante del Señor, tal y como el Señor se lo había ordenado.

26 Moisés puso también el altar de oro en el tabernáculo de reunión, delante del velo,

27 y sobre él quemó incienso aromático, tal y como el Señor se lo había ordenado.

28 Moisés puso también la cortina a la entrada del tabernáculo,

29 y colocó el altar del holocausto a la entrada del tabernáculo de reunión, y sacrificó sobre él holocausto y ofrenda, tal y como el Señor se lo había ordenado.

30 Moisés puso la fuente entre el tabernáculo de reunión y el altar, y en ella puso agua para lavarse.

31 Y Moisés y Aarón y sus hijos se lavaban en ella las manos y los pies.

32 Cuando entraban en el tabernáculo de reunión, y cuando se acercaban al altar, se lavaban, tal y como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

33 Finalmente, Moisés erigió el atrio alrededor del tabernáculo y del altar, y puso la cortina a la entrada del atrio. Así concluyó Moisés la obra.

34 Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria del Señor llenó el tabernáculo.

35 Moisés no podía entrar en el tabernáculo de reunión porque la nube estaba sobre él y la gloria del Señor lo llenaba.

36 Cuando la nube se elevaba del tabernáculo, los hijos de Israel se movían en todas sus jornadas;

37 pero si la nube no se elevaba, ellos no se movían hasta que ella lo hiciera.

38 Y es que la nube del Señor estaba sobre el tabernáculo durante el día, y durante la noche el fuego estaba sobre él, a la vista de todo el pueblo de Israel, en todas sus jornadas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Biblia_Libros_actualizando